GUATEMALA. AFP. Una semana después de la masacre de 27 campesinos en Guatemala, atribuida a sicarios del cartel mexicano Los Zetas, la investigación está estancada luego de tres arrestos y decomisos de armas y vehículos, aunque sin localizar al principal sospechoso, afirman ONGs.
Las autoridades indican que sicarios del cartel mexicano Los Zetas incursionaron el sábado pasado en la finca Los Cocos, en La Libertad, departamento de Petén, unos 600 km al norte de la capital, en busca del presunto narcotraficante Otto Salguero para ejecutarlo. Al no encontrarlo, asesinaron a 27 labriegos.
La reacción violenta de Los Zetas se habría originado por el robo de cientos de kilos de cocaína por parte de Salguero, presunto narcotraficante vinculado al cartel mexicano del Golfo, con el que mantienen una violenta rivalidad, según las autoridades.
Dos días después de la matanza, el presidente Álvaro Colom decretó un estado de sitio en Petén y envió cientos de militares y policías para intentar retomar el control de la zona con operativos y allanamientos.
Hasta el momento, las autoridades decomisaron decenas de vehículos y armas, y capturaron a tres sospechosos, entre ellos, al ex militar y supuesto narco Álvaro Gómez, llamado el Comandante Bruja, a quien atribuyen los secuestros y asesinato de tres familiares de Salguero un día antes de la masacre.
Asimismo, tres presuntos miembros de Los Zetas fueron capturados este sábado en Quetzaltenango, unos 200 km al oeste de Ciudad de Guatemala, cuando colocaban mantas con leyendas para reivindicar la matanza de los 27 campesinos, dijo un portavoz de la Policía Nacional Civil.

