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¿Se puede «decretar» la muerte del cine de RD?

¿Se puede «decretar» la muerte del cine de RD?

POR JOSE RAFAEL SOSA
El cine nació hace más de cien años y en el país ya atisbó en las primeras décadas del siglo XX.

Con altibajos de todo género, siempre ha habido realización cinematográfica en la República Dominicana y a partir de los años 90 lo ha tenido de manera sostenida.

Con todo el respeto que se debe guardar por directores como Ángel Muñiz y Alfonso Rodríguez «declarar por decreto» la muerte del cine dominicano es parecido al hecho de que un periodista declare la muerte del periodismo.

La declaratoria es  impropia  y colinda con lo ridículo. El cine, como la manifestación artística que es, se produce como un efecto social y por tanto es absurdo considerar que desaparecería por obra y gracia de situaciones coyunturales. El cine local está más vigente, con virtudes y defectos, que nunca antes.

El cine está vivo

Son cada vez más quienes dentro y fuera del país se están formando en distintas áreas de la cinematografía, a más de quienes lo hacen y seguirán haciendo por vocación autodidacta.

Hay hechos que desmienten la muerte decretada:

El Rey Supremo, película sobre el bachatero Luis Vargas realizada por Jaime Vargas;

Parecido a Sebastian, de Arturo Rodríguez Fernández dirigida por César Rodríguez.

Sol Caribe, documental artístico-turístico, dirigido por Félix Limardo.

Los Fabulosos Ma´mejores, de Carlos Manuel Plasencia, quien tiene un guión de mucha calidad que se enmarca en el tono de comedia a partir de un equipo de pelota infantil que se encuentra ante una encrucijada deportiva. Cuenta con figuras adultas de impacto y pretende establecer una referencia en el difícil quehacer de lograr la risa reflexiva mediante las imágenes en movimiento.

Miguel Vásquez está relanzando su documental Historia del Béisbol Dominicano, con guión de Héctor Cruz.

Jean Gentil, con guión de Laura Amelia Guzmán, es el proyecto  tiene un potencial considerable por la calidad de su guión y llega,  solo como guión con importantes reconocimientos y aportes económicos por parte de jurados tan exigentes como el de Ibermerdia. Va a impactar con la historia de un joven haitiano profesor de idiomas que viene a ganarse la vida dando clases en Samaná.

José María Cabral  (Excesos, 2008) tuvo el pasado jueves 19, un casting para la película que va a rodar en verano. El joven cineasta, que estudia dirección de cine en NY, traslada su matrícula a Los Ángeles. Nominado a los premios Casandra  2009, Cabral es una joven promesa de la gran pantalla con acento quisqueyano.

Albert Xavier comienza a recorrer festivales internacionales con su Hermafrodita, una película que le va a cambiar los criterios que mucha gente tiene del cine dominicano. Una película hermosamente fotografiada y actuada con gran profesionalidad, todo en el marco de un guión imaginativo y adecuadamente desarrollado.

Cristiano de la Secreta, pese a que se han ocupado 17 versiones piratas realizadas por diferentes talleres de robo de propiedad intelectual, lleva 320 mil taquillas vendidas en cuatro semanas.

Alan Nadal sigue rodando El Manuscrito, un experimento muy único, que va a aportar una experiencia nueva a la pantalla.

Una co-producción realizada con un método inédito para el cine local. La realización de un sueño con los recursos que la vida ha podido poner en sus manos.

El movimiento de los cortometrajes dominicanos (verdadera cuna del cine nacional) ha emprendido una curva en ascenso, con Prenda, Pincho&Rolos, mostrando la capacidad de los directores emergentes.

El maestro Agliberto Meléndez sigue trabajando calladamente y lejos de los titulares en su El Color de la Noche, cinta inspirada en la vida de José Francisco Peña Gómez. Agliberto es un director de cine autoral, el primero que tenemos.

 Juan Deláncer ya terminó de rodar Trópico de Sangre, una película de reconstrucción histórica de la lucha y muerte de las Hermanas Mirabal.

El Nacional

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