El Nacional
TAMBORIL.- Luego de una pausa de tres días se reanudaron los derrumbes, deslizamientos y agrietamientos de tierra en Carlos Díaz y Los Amaceyes, donde las paredes del centro médico sufrieron agrietaduras y una de las viviendas más costosas del lugar colapsó ayer.
La vivienda es propiedad de la familia Henríquez y estaba ubicada en Carlos Díaz. Construida en bloques de concreto, primero se agrietó y ayer cayó totalmente.
El derrumbe ha provocado no sólo una importante pérdida económica, sino de un valor sentimental para sus propietarios ya que era centro de encuentro de una numerosa y reconocida familia de comerciantes y profesionales locales.
Con esta suman más de 70 las casas que han colapsado por los derrumbes y deslizamientos que se producen en la zona desde la semana pasada.
En sectores locales hay preocupación porque tras anunciarse una vaguada pàra hoy se autorizó que familias residentes en Amaceyes regresen a sus hogares, pese a que se han dado nuevos agrietamientos de terrenos.
Las Defensa Civil otorgó permiso a familias con construcciones en buen estado y que estaban en el refugio del Polideportivo a que regresen a esa localidad.
El síndico Francisco Álvarez dio cuenta del colapso de la residencia de Los Henríquez, mientras la doctora Ariska Jiménez narró sobre agrietamientos en las paredes del Centro Medico de Carlos Díaz que hasta ahora estaba intacto.
Ayer el director local de la Defensa Civil, Francisco Arias, narró cómo algunos vividores han querido hacerse pasar por residentes en Carlos Díaz para estar en el refugio y beneficiarse de las facilidades que supuestamente le otorgan a los afectados.
Narró como una mujer se embarró el rostro de tierra y se presentó al polideportivo donde se encuentran los desplazados diciendo que ella era de Carlos Díaz, pero esas personas son muy organizadas y se conocen entre todos, por lo que sacaron a la dama del lugar.
Mientras, la solidaridad a favor de los que se encuentran en el refugio sigue fluyendo, tamborileños residentes en Estados Unidos organizan el envío de sus contribuciones por medio del Centro Comunal de Tamboril en New York y de los tamborileños que habitan la ciudad en Havenstraw, quienes han hecho hasta radio maratones para acudir en auxilio de sus compueblanos..

