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¡Se van!

¡Se van!

Los recientes datos divulgados por la encuesta Gallup-Hoy confirmaron lo que hemos venido sosteniendo con responsabilidad y constancia: Luis Abinader ganará las elecciones el próximo cinco de julio en primera vuelta, y se convertirá en el nuevo presidente de la República Dominicana, en el presidente del cambio que este país necesita.

La Gallup desestima, además, con la credibilidad y legitimidad que le caracteriza, encuestas publicadas que mostraban una realidad inverosímil y desconectada del reclamo de la gran mayoría de los ciudadanos, trajes a la medida que buscaban desinformar, distraer y restarle mérito a la labor del cambio que Luis Abinader, el PRM y nuestros aliados, hemos venido realizando en conjunto con los más amplios y diversos sectores de la vida nacional.

Lo que es más evidente, Luis Abinader ha sido el único que verdaderamente ha subido en intención de voto. En enero, última publicación de la Gallup, Luis Abinader obtenía un 42%, mientras que en la de junio, alcanza el 53.7%. Por su parte, la candidatura oficialista se atascó, pues pasó de un 31.4% a un 35.5%, confirmando que, a pesar del uso indiscriminado de fondos públicos, de poner el Estado al servicio del interés particular, de violentar el toque de queda, y de violar la ley de partidos y el régimen electoral, sencillamente nunca pudo convencer a la gente.

Faltando menos de dos semanas para las elecciones, más del 75% del electorado ya decidió su voto, lo que nos invita a redoblar esfuerzos y asegurar la victoria, ya que, viéndose derrotados, fuera del poder y sin el favor de los dominicanos, el partido de gobierno puede reaccionar de maneras insospechadas con tal de entorpecer un proceso electoral que, por el bien de la democracia, debe ser legítimo, transparente y equitativo. Ante esa intención latente de sembrar incertidumbre, estaremos atentos.

Desde ya, los intentos de desacreditar encuestas creíbles que no les favorecen parece ser el guion gastado y reiterado que el PLD ha puesto en marcha para estirar una noción irreal de lo que efectivamente está ocurriendo en la calle: la gente está cansada del PLD, quiere un cambio.

Luis Abinader encarna ese cambio que el país necesita. La gran mayoría votará por su visión de futuro; la gran mayoría cree que ganará y la gran mayoría desea que así sea.

El triunfalismo no es nuestra bandera, sí lo es el optimismo, la esperanza, la alegría, el ímpetu del retorno de esa política que sirve a las grandes mayorías, no la que se sirve del Estado para enriquecerse y perpetuar el círculo de la miseria y la marginalidad. El cambio viene, es inevitable. Inevitable por igual es el hecho de que por fin se van.

Por: Orlando Jorge Mera

orlandojorgemera@yahoo.com

El Nacional

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