El jefe de la Policía cumple con su deber al advertir que esa institución no tolerará desorden o violaciones a la ley ante informes de que asociaciones de transporte promoverían paros, marchas o interrupciones al tránsito, durante los días de celebraciones de Navidad y Año Nuevo.
Federaciones de choferes adelantaron que no habrá paz, hasta que el Gobierno asigne a sus asociados las rutas alimentadoras del Metro, por lo que la advertencia del mayor general, Rafael Guillermo Guzmán Fermín, sobre su determinación de preservar el orden público resulta oportuna.
La ciudadanía sufre una dilatada angustia causada por las amenazas y acciones de hechos que perturban el quehacer cotidiano y ponen en peligro la integridad física de la familia, como son las frecuentes paralizaciones del transporte y las agresiones físicas contra pasajeros que intentan abordar un vehículo público.
Grupos definidos como populares, sindicales, empresariales o de comercio se creen con derecho de alterar el orden público o ejercer acciones de fuerza cuando sus reclamos no son atendidos, erigiéndose en señores de horca y cuchillo.
Con su advertencia de que no permitirá desorden, el jefe de la Policía rompe el círculo de irresponsable permisibilidad, indiferencia o temor de autoridades ante tipos de chantaje y extorsión que formulan grupos de presión que casi siempre cumplen sus amenazas de crear caos y anarquía.
El derecho a la protesta pacífica, señalado en la Constitución de la República, queda regulado por leyes adjetivas que a su vez garantizan que no se abuse del ejercicio de esa prerrogativa ni se lesione atribuciones constitucionales referidas al resto de la sociedad, como el de transitar libremente.
La Policía, además de auxiliar de la Justicia, es garante del orden público y del sosiego ciudadano, por tanto, se define como válido, previsor y oportuno el señalamiento de su titular de que no permitirá actos de violencia o acciones que transgredan la ley.
Ese claro mensaje está dirigido no sólo a quienes anuncian que no habrá paz si no se les endosa las rutas alimentadoras del Metro, sino también a cualquier individuo o asociación que pretenda incurrir en acciones tipificadas como crímenes o delitos.
Es claro que si se acoge como buena y válida la advertencia del jefe de la Policía, de no permitir alteración a la seguridad ciudadana, se espera que el mayor general Guzmán Fermín cumpla con someter a la justicia a cualquiera que violente la ley, así como a sus mandantes, sea quienes sean.

