Siempre sorprende lo que se puede hacer con un simple objeto, como son los vacíos botellones de agua. Y lo que se puede hacer con el cuerpo, cuando se le desata y libera, mediante una técnica danzaria llamada precisamente release.
Danza contaminada por incorporar técnicas de muchas otras danzas y disciplinas artísticas, SED, de la Compañía de Danza Contemporánea del Ballet Nacional, dirigido por Marianela Boan, cuenta la historia de nuestro país a traves de la metáfora de la sequía, demostrando un conocimiento poético y esotérico de la importancia del agua no solo para sobrevivir sino para limpiar la presencia de lo senil, de lo perverso, de la violencia, del abuso, de la degradación, o sea, el agua como bautismo.
En una secuencia donde la música marca las transiciones, los botellones se convierten en plataformas (increíble como se podían sostener los bailarines y girar sobre ellos), mecedoras, armas para ejercer la violencia colectiva y la violencia contra las mujeres en una falocracia donde un dictador senil afirma que es un trinquete mientras colapsa.
Denuncia del hedonismo, de la decadencia, del racismo, donde se utilizan la pantalla y la filmación para mostrar a los bailarines afanados en blanquearse y desrizarse el pelo para bailar el merengue del dictador, SED no es solo sed de agua, sino de amor colectivo, de libertad, de equidad, de purificación.
En la pieza mangú son las voces de las bailarinas las que sirven de percusión para la rebelión de las mujeres contra quienes las maltratan. La receta del mangú un mantra para resistir los golpes.
Utilización del hip hop, merengue, la salve, y maravillosamente las voces de los y las danzantes, (la gran sorpresa de la noche para quienes les habíamos visto solo danzar y actuar). Voces que comienzan a exorcisar la competencia, y a aunar voluntades para poder liberarse a ritmo de tambor.
Exploración del talento joven en disciplinas múltiples, de ese talento que abunda y está solo a la espera de que llegue alguien con propuestas hermosas y prácticas que explore todo su potencial, en esta obra se conjugan la denuncia política, la tradición musical dominicana y la religiosidad, que es la que en el baño colectivo del final, donde los desnudos sorprenden y sublimizan las imágenes, culmina con el gran bautizo del agua, metáfora de liberación, release del alma.
Es una suerte que en el país podamos contar con una coreógrafa con la tradición (más de cincuenta años en ejercicio) y experiencia de Marianela Boan, porque siempre los y las que llegan pueden mirar de manera no contaminada el escenario artístico nacional y hacer sus aportes a temas que como el Trujillato se han trabajado ya en montajes teatrales y dancísticos. Tema inagotable, porque siempre dependerá de la visión particular y experiencia del artista que lo asuma, SED es un gran vaso de agua, para un país ávido de nuevas propuestas.

