El caso del motoconchista que supuestamente fue mandado a eliminar por su expareja tiene un transfondo que en modo alguno se puede soslayar. Y menos tratándose de una suerte de sello que se observa en muchos crímenes: la muerte por encargo.
Conforme a la versión de la propia Policía la señora Rosa María, despechada porque Edison Manuel de los Santos Bernabé no quería reconciliarse con ella, contrató a dos matones para que lo eliminaran. Si a esta versión se agrega la primera que circuló sobre la muerte a cuchilladas del músico José Carlos Hernández, se concluye en que encontrar y contratar matones no cuesta mayor esfuerzo.
Sobre la muerte de Hernández se dijo que había sido ordenada por una joven que contrató a los matones. Alegó que el músico había participado en la supuesta violación sexual de que había sido víctima. Pero tanto en un caso como en otro se advierte, como una especie de común denominador, lo fácil que resulta contratar sicarios.
