RICARDO RODRIGUEZ ROSA
ricardo_rguez@outlook.com
SANTIAGO.- A juicio del semanario católico Camino, para muchos dirigentes políticos, sobre todo del partido de gobierno, la campaña electoral no ha terminado, que las páginas del calendario se estancaron y que el 20 de mayo de 2012 no ha pasado.
El vocero escrito del Arzobispado santiaguero emite una crítica en tal sentido por intermedio del editorial de la edición de este domingo, titulada “Sigue la fiesta”.
Entiende que creer que el país sigue en campaña política es una falsa visión que podría explicar “el proselitismo desbordado que estamos presenciando”.
Tras opinar que el pueblo no ha tenido un respiro, lo que se esperaba para estos días navideños, el semanario Camino insiste en que las ambiciones de poder están a borbotones.
Y que, aunque esos políticos enarbolen la bandera del sacrificio por el pueblo “quedan pocos dominicanos que crean ese postulado, porque los tropezones del camino les han hecho levantar los pies, mientras crece la conciencia ciudadana”.
“Lo lamentable es que funcionarios del tren gubernamental hayan manifestado sus aspiraciones presidenciales a destiempo, porque descuidan sus obligaciones, para las cuales les pagamos a través de los impuestos”, dice el periódico católico.
Para a seguidas agregar que, con esas pretensiones extemporáneas, esos funcionarios “van debilitando la dinámica de trabajo que ha querido impulsar la presente gestión. porque no se puede servir a dos señores”.
“Estemos claros que este proselitismo desbordado es una bofetada a una población que espera que se resuelvan los graves problemas que nos afectan”, indica el editorial de Camino.
Puntualiza que eso es un desprecio a la institucionalidad “a la vez que secuestra los anhelos de tantos dominicanos que procuran cada día labrarse un mañana mejor dentro del sistema democrático que decimos defender”.
A su juicio, mientras la acción partidaria siga siendo en el país un trampolín para saltar a la fortuna y a la fama “estaremos en presencia de una farsa, de una fiesta que sólo disfrutan los dirigentes de los partidos, mientras el pueblo es un simple espectador a quien se le impide participar”.

