LA VEGA. Entre llantos y dolor fueron sepultados en el cementerio de La Vega los restos del sacerdote Víctor Martínez Cabrera, quien resultó muerto en un accidente, a dos días de haber sido ordenado como sacerdote, mientras se dirigía a la iglesia La Altagracia, donde oficiaría su primera misa.
Durante la misa de cuerpo presente que se realizó en la catedral San Felipe Apóstol, de Puerto Plata, de donde era oriundo el recién ordenado sacerdote; Ernesto Martínez Cabrera, hermano del sacerdote dijo que mi hermano desde la edad de 16 años sintió el deseo de servir en la iglesia y lo hizo a través de los grupos de formación pastoral.
A la edad de 18 años se fue al Seminario Menor donde realizó su licenciatura en Educación y se marchó a México a seguir estudiando para luego regresar al país y ser ordenado sacerdote, dijo el hermano del sacerdote.
De su lado, Santa Rodríguez, esposa de un tío del sacerdote fallecido, habló, mientras trataba de contener el llanto, sobre el valor humano que poseía y que reflejaba en su amor a los niños, los desposeídos, los desamparados y tenía una gran pasión por la iglesia .
No sé ni cómo describirlo, porque era una persona especial para todos en la familia. Él se daba a querer fácilmente desde niño. Amaba a los niños, todo lo de él era buscar solución a los problemas, indicó.
Mientras que el senador de la provincia, Francis Vargas, calificó el hecho como una gran pérdida para Puerto Plata y en este sentido se refirió al gran aprecio del que gozan los familiares del sacerdote muerto.
Este joven sacerdote era hijo de Justo Martínez, un hombre muy distinguido para Puerto Plata. Un destacado gremialista que trabajó en el puerto por muchos años, logrando ser presidente del grupo de obreros sindicales portuarios, indicó Vargas.
En el trágico suceso, también pereció su tía Petra Jiménez, de 56 años y su esposo Manuel Jerez mientras que resultaron gravemente heridas la mexicana Verónica Núñez Acero y la joven Anny Patricia Jerez, quienes se recuperan en los hospitales Luis Morillo King de La Vega y José María Cabral y Báez de Santiago respectivamente.

