Opinión

Sequía

Sequía

La indiferencia colectiva parece arropar el drama que significa la acentuada, extendida y dilatada sequía que desde el año pasado afecta principalmente las regiones sur, sureste y noroeste donde un alarmante déficit pluviométrico causa graves daños a la ganadería y la agropecuaria.

De enero a noviembre de 2018 se registró una sequía de débil a severa en un 46% de las estaciones meteorológicas, con mayor afectación en Jimaní y Moca con 51.2%, 43.1% en Villa Vásquez, 24.8% en Hondo Valle, 24.1% en Barahona y 23.3% en Santiago Rodríguez.

En 2019, el déficit pluviométrico se ha incrementado hasta en un 50% en esos territorios y otras comunidades, lo que debería motivar la activación de una alarma mayor, más aún porque el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indhri) ha advertido cobre significativa reducción en los niveles de almacenaje de agua en todos los embalses.

Desde las regiones sur, sureste y noroeste se reportan muertes de reses e inhabilitación de siembras por falta de agua para regadío y uso de la ganadería, y también para consumo humano, lo que de agravarse presagia reducción y carestía en la oferta alimentaria.

Hace tiempo que el Indhri aplica un programa de racionamiento de las aguas almacenadas en las presas, algunas de las cuales han disminuido su cota a niveles históricos, ominosa señal que indica que las autoridades deberían aplicar y promover a nivel nacional un programa de ahorro o moderación en el uso y consumo del líquido.

Los niveles de pérdida de agua por falencias en los canales de distribución o por dispendio se asocian hoy a la grave escasez de lluvia para configurar una situación próxima a un estado de calamidad que debería al menos llamar la atención de todos los sectores de la sociedad.

Meteorología ha dicho que la situación de sequía ha continuado durante el mes de enero en el que el 84% de las estaciones analizadas presentaron algún grado de sequía, destacándose las regionales agropecuarias del sur, suroeste, noroeste, que han estado presentando sequía extrema y absoluta.

Más claro, ni el agua.
Ante tan deprimente cuadro de déficit pluviométrico en casi todo el territorio nacional, lo prudente sería que el Gobierno asuma un programa de ahorro y mejor distribución de agua, tanto para el consumo humano, como para riego y generación eléctrica y con el elevado propósito de evitar o impedir el dispendio.

El Nacional

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