Opinión

Seriedad y política

Seriedad y política

Al pueblo dominicano le será muy difícil tener en el poder una administración integrada por hombres y mujeres que, en su mayoría, generen confianza en el manejo de los recursos del erario, partiendo de lo que ha ocurrido hasta ahora.

 La limpieza, la pulcritud y la pureza no acompañan a la generalidad de los que son escogidos para ocupar funciones en las cuales se manejan fondos públicos. 

Es posible que muchos electores y electoras tengan la falsa creencia de que los distintos gobiernos que hemos padecido han estado preñados de ladrones de fondos públicos porque aquí no hay abundante material humano para ocupar posiciones y que generen confianza por su conducta y honradez probada. 

Pero la verdad es que los que sustraen dinero del erario son los que tienen inclinación por el robo dado su  origen familiar y comportamiento delincuencial habitual.   

Aunque el fenómeno de la corrupción es parte de la esencia del  sistema social que predomina en nuestro país, esto no quiere decir, en modo alguno, que, en uno o en otro gobierno, no estén al frente de determinados organismos hombres y mujeres con un gran sentido de la honradez.

Lo cierto es que esos hombres y mujeres  no son los más. 

Casi siempre se manifiestan contradicciones entre funcionarios ladrones y aquéllos que tienen una actitud de rechazo a la sustracción de los dineros del erario.

 Estas diferencias, muchas veces no conocidas por la opinión pública, llevan a ciertos políticos, partidarios del sistema, pero honrados, a presentar sus renuncias a los cargos para los cuales han si do escogidos. 

Una vez la delincuencia política se hace indispensable en la política, aquéllos que quieren escalar o mantener el control del poder, buscan todas las formas de mantenerla a su disposición.

 En nuestro país no ha ocurrido la excepción. La basura política y social es la base sobre la cual descansa la influencia de los que se hacen dueños de las cúpulas de los partidos tradicionales.

Y  tiene que ser así, hasta tanto la mediocridad, la incapacidad, la insuficiencia y lo vulgar pueda hacer la función que, solamente por el clientelismo, pueden desempeñar.

El Nacional

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