Opinión

Servir  a Leonel…

Servir  a Leonel…

En 1978 Joaquín Balaguer utilizó al abogado Marino Vinicio Castillo, Vincho, para proponer  elecciones complementarias. No hubo tales elecciones, pero fueron creadas las condiciones para el llamado “fallo histórico”, que dejó el Senado bajo el control de Balaguer.

En este momento, dice que sólo modificando la Constitución de la República Leonel Fernández podría presentarse nuevamente como candidato, y deja ver la intención (declarada, aunque entre líneas) de postular a su hijo Pelegrín Castillo… “Si Leonel no va…”.

 Ayer actuó por orden de Balaguer, hoy lo hace para servir a Leonel Fernández, quien sabe que Vincho realiza ese tipo de encargos, porque es miembro del equipo de ideólogos de la clase dominante.

Vincho vería con simpatía la fórmula Leonel-Pelegrín, y  se sentiría ganador (y en efecto lo sería) si puede convertirse en ente decisorio en materia de alianzas.

Al dirigir la defensa de Ramón Báez Figueroa en el más escandaloso caso de quiebra bancaria fraudulenta que ha llegado a los tribunales, no sólo ganó mucho dinero, también fortaleció su inserción en los sectores dominantes.

A esto se suma la influencia que ha ejercido sobre Leonel Fernández, quien se declaró “vinchista”. 

 Vincho entiende que es oportuno maximizar beneficios, y lo hace. Con 79 años y precaria salud, ya no será candidato, pero se propone dar impulso a la carrera política de su hijo y ser valorado como servidor de los grupos conservadores, que es la franja que llevó al Palacio a Leonel Fernández, y, aunque lo sacó temporalmente, lo llevó de nuevo y lo mantiene allí.

Leonel Fernández, presidente, miembro de nuevo cuño y servidor probado de la clase dominante, utiliza los servicios de Vincho y sigue dando muestras de que puede realizar maniobras políticas y trucos politiqueros. 

Si, como establece la Constitución,  no tiene planes de presentarse de nuevo como candidato, ¿por qué no instruye a sus partidarios en el sentido de que, al proponerle ser candidato, ignoran un precepto constitucional o lo conducen a auspiciar una reforma cuando aún es nueva la llamada “Constitución de Leonel”? ¿Se propone decidir sobre este asunto como si se de algo personal se tratara? ¿No le importa evidenciar que ejerce un mando vertical, como lo hicieron Balaguer, Peña Gómez y el propio Juan Bosch? ¿Considera que los dirigentes del PLD pueden conocer la Constitución pero no están preparados para saber que él no intentará reformarla por la vía rápida o retorcer su interpretación?

¿Hay mejor definición de autoritarismo? A propósito de lo dicho por Vincho, no ha declarado que no  auspiciará otra  reforma. Heredero de Balaguer es… Lo demás es pose politiquera…

El Nacional

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