Un silencio imperdonable
La apatía de los dominicanos para tratar temas vitales de nuestra sociedad, me convence cada día más de la visión que tuvo el filósofo francés Jean Francois Lyotard, quien en su “’Condición Posmoderna” predijo prácticamente la crisis del pensamiento crítico.
Hoy estamos privados de los debates y más desinformados, con todo y contar con los medios tecnológicos. Parece como si hubiésemos regresado al estado de barbarie.
Estamos lejos de desenmascarar a los farsantes con debates al estilo de Michel Foucault y Noam Chomsky. Hoy todo es un mutismo, un ocultamiento de las falencias que nos impiden avanzar como pueblo. Y pensar que el deporte no escapa a esa triste realidad.
El ejemplo más fehaciente lo constituye la denuncia que hizo el presidente de la Federación Dominicana de Asociaciones de Atletismo, Gerardo Suero Correa, en el sentido de que esa disciplina está estancada por la falta de monitores y esta es la hora en que el presidente del Comité Olímpico Dominicano, Luisín Mejía y el mismo Gerardo, no han retomado el tema, para que el país sepa cual es la realidad del atletismo nacional, pues son muchos los conocedores del deporte, que entienden que el futuro del olimpismo, está en llevar a cabo un plan serio de desarrollo y formación en el atletismo.
Definitivamente que es un silencio imperdonable. Lo atinado, serio, responsable y consecuente, es que el presidente del COD presente al ministro de Deportes, Danilo Díaz, la verdadera situación de la problemática presentada por el amigo Correa. Pues muchas personas se llevaron la impresión de que Miderec no está ayudando al atletismo y la información que tengo, es que el Ministerio de Deportes ha contribuido sustancialmente con esa disciplina.
Necesitamos urgentemente que emerja un nuevo liderazgo deportivo. Con salvas excepciones, hay que barrer con esos miembros del Comité Olímpico por inoperantes, pues sus conflictos de intereses les impide asumir actitudes críticas.
Luisín Mejía está en el deber de actuar con firmeza y no ocultar caso como el del atletismo. Soy una persona del deporte, ojalá y nunca tenga que contrariar a las autoridades olímpicas, pero merecemos respeto y nos damos cuenta de que en nada ayuda al Movimiento Deportivo, el jueguito de tirar la piedra y esconder la lengua.
Si hay alguien debería terminar en grande, es el amigo Luisín, pues ya empeñó su palabra públicamente de que dejará el COD en el 2020. Si él quiere ser recordado gratamente, no debe prestarse a pasar por alto, tema tan delicado como las elecciones celebradas en la Asociación de Baloncesto de La Vega, donde hubo actos bochornosos que obligaron a Rafael Uribe y a “Fedombal” a suspender ese proceso y fijarlo para el 15 de diciembre. Luego tocaré ese tema a fondo, pues hay muchas cosas ocultas.
Necesitamos un Comité Olímpico más activo, transparente y comprometido con la sociedad. Luisín Mejía ya no necesita juego de palabras, sólo hacerlo bien, pues su partida es inminente.

