Previsión para Río 2016
Sin lugar a dudas que los Juegos Olímpicos que deberán ser inaugurados el 5 de agosto en el estadio Maracaná de Río de Janerio, Brasil, serán los más “memorables”, pues están envueltos en un ambiente de tensión, que van desde la renuncia del ministro de deportes de Brasil, George Hilton dos Santos, hasta la incertidumbre de no saber quien será la presidenta o el presidente a la hora de iniciar el magno evento, que por vez primera se llevará a cabo en Sudamérica.
La preocupación de los organizadores del evento mundial tiene razón de ser, pues Brasil se encuentra sumergido en una profunda crisis económica y política que ha sacado de agenda el entusiasmo por los Juegos, para dar cabida al posible juicio político a la Presidenta Dilma Rousseff, lo cual ha creado un ambiente pesimista, que ha llevado a mismo Comité Olímpico Internacional a dar seguimiento al más mínimo detalle.
A menos de cuatro meses de los Juegos, la crisis política ha traído al escenario a Ricardo Leyser, nuevo ministro de Deportes, que deberá garantizar la finalización de las obras y recuperar el entusiasmo perdido.
El sentido común, que a veces no resulta ser el más común de los sentidos, aconseja a que el ministro de Deportes de nuestro país, el doctor Jaime David Fernández Mirabal, el presidente del Comité Olímpico Dominicano, Luisín Mejía, y el Jefe de Misión de los Juegos, el viceministro Junior Arias Noboa, motoricen reuniones como previsión a la incertidumbre que se vive en el hermano país sudamericano.
Aunque los países participantes han mantenido su ritmo de clasificación y de entrenamientos, algunas de sus autoridades ya se han reunido para debatir, no solamente la incertidumbre de las Olimpíadas de Río, sino, la seguridad de su delegación.
La situación de Brasil es explosiva. Se ha hecho todo lo posible para no propagar noticias negativas en torno a los Juegos, pero la realidad se ha comido todas las buenas intenciones. En estos momentos, se estima que el Gobierno deberá asumir el compromiso de compra de boletas ante la desilusión por los Juegos y eso entra en un campo económico que podría acarrear algún tipo de boicot al evento.
Pienso que nuestros atletas deben mantener su ritmo de entrenamiento, pero definitivamente, todo lo que ocurre en estos momentos en torno a la crisis brasileña y a los Juegos Olímpico debe ser un tema de agenda permanente para nuestras autoridades deportivas.
La brillantez de los Juegos Olímpicos de Río necesitará de un milagro, mismo que vamos a necesitar los dominicanos para que nuestras autoridades: el Ministerio de Deportes y el Comité Olímpico se sienten y le den la seriedad que requiere el tema en cuestión.

