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Siempre con la verdad

Siempre con la verdad

Ramón Rodríguez

Crece la Franklinmanía
El béisbol constituye el pasatiempo favorito de los dominicanos. Es por eso, que todos los hijos del patricio Juan Pablo Duarte, esperamos con anheladas ansias el torneo de béisbol-otoño invernal, esta vez bajo el mando de Vitilio Mejía Ortíz.

Ahora bien, vamos a estar claros, el que sea nuestro deporte por excelencia, no garantiza per se el éxito del mismo. Se requieren nuevas estrategias y elementos novedosos que llamen la atención de los amantes de esta  disciplina deportiva.

Es de justicia significar, que con la llegada de Franklin Mirabal como narrador en la cadena de los Tigres del Licey, después de haber durado más de diez años fuera de las transmisiones, el béisbol ha recibido un valor agregado que se siente en todo el territorio nacional. Es evidente que la cadena azul y sus seguidores han salido beneficiados, pero el premio grande se lo ha ganado el evento, pues el editor deportivo del periódico Hoy ha desatado lo que yo denomino una Franklinmanía.

Esta introducción nos obliga a formular la siguiente pregunta: ¿Por qué ha causado tanto impacto en la población que sigue nuestro béisbol, la manera de narrar de Franklin Mirabal?.
Él mismo ha suministrado una valiosa respuesta, al definirse como un animador del juego y no como una narrador.

Y fue más lejos aún, al reconocer que el país tiene en Roosevert Comarazamy y Osvaldo Rodríguez Suncar a dos verdaderos maestros de la narración. Pero como las cosas no ocurren al azar, hay que decir que Franklin ha triunfado por su autenticidad, creatividad, innovación y un estilo único que cautiva.

Franklin es audaz e intenso, a la vez que imprime un matiz de optimismo a los seguidores del equipo azul en las peores de las adversidades. Quienes piensan que sus famosas frases son sueltas, fruto de la emoción, están equivocados.

Son frases cargadas de un gran simbolismo idiosincrático. Cuando dice “Qué lindo se ve nuestro béisbol” alude a su compromiso, no solamente con la cadena azul, sino con el evento: el espectáculo. Su estilo es gracioso, ágil, envolvente y metafórico. Noten que siempre “hay un tigre en las bases, no un jugador. Nunca es el Licey, sino el equipo azul. Cuando usa la palabra “señores” busca establecer una comunicación directa con la audiencia.

Cuando expresa que le comen las manos o manifiesta que “el liceísta nunca pierde la fe, da un grito esperanzador que siempre es bien recibido por los seguidores azules. “Gota a gota se llena el vaso” “cayó el primero” “ahora es que falta pelota”, son frase sencillas, comunes. Sin embargo, la forma graciosa como lo dice, lo sella como un narrador auténtico que atrapa a su audiencia.
Mirabal no tiene nada de tonto, él sabe que ha impactado positivamente, pero está disfrutando el éxito con humildad. Y eso es bueno, como dice el viejo Leo.

Si alguien cree que el autor de estas líneas exagera, le invito a visitar los estadios donde se juega y se practica el béisbol o el softbol para que oigan a los deportistas decir: “Qué bonita se ve esa pizarra” o lo engañó como a un niño, chiquiticoooo”. Enhorabuena Franklin Mirabal decidió regresar a las transmisiones de nuestro béisbol. Felicidades.

El Nacional

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