Opinión

Signos preocupantes

Signos preocupantes

En el panorama nacional hay muchos signos preocupantes, que si uno se pone a analizarlos, tiene que llegar a la conclusión de que cada uno de ellos conspira contra el proceso democrático,  que tanta sangre y esfuerzo ha costado.

La inseguridad ciudadana como resultado de la violencia en las calles que genera la delincuencia común, es uno de signos, pero también existen otros que generan preocupación en amplios sectores de la sociedad.

Hace menos de una semana, por ejemplo, el presidente Leonel Fernández se refirió al tema de la corrupción, diciendo que no es algo organizado sino individual de algunos ciudadanos que, evidentemente enquistados en el Gobierno, se aprovechan de su condición para lucrarse.

La prensa y algunos analistas interpretaron que el presidente había minimizado ese comportamiento, pero luego el incumbente del Poder Ejecutivo aclaró que era lo contrario, al poner como ejemplo un reciente seminario donde funcionarios del Gobierno y representantes de la sociedad civil que analizaron el tema de la corrupción.

La organización de ese evento, según el presidente Leonel Fernández, constituye una prueba de que el Gobierno está preocupado por las consecuencias que se derivan del uso ilícito de los bienes del Estado.

Hasta ahí todo está muy bien, pero suponemos que el gobernante no es tonto como para no darse cuenta de las enormes fortunas y la vida de boato que llevan muchos de sus funcionarios, personas que antes de llegar al Gobierno eran prácticamente pobres de solemnidad.

¿Cómo se explica que un funcionario que gane, por ejemplo, cincuenta o cien mil pesos haya adquirido mansiones millonarias y villas en las más exclusivas zonas de  playa del país?

 Como decía Joaquín Balaguer, ciertos funcionarios parece que son “muy ahorrativos”.

El Nacional

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