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Signos y señales de Luis Britto García

Signos y señales de Luis Britto García

Luis Britto García es un conocido escritor y académico venezolano, nacido en Caracas en 1940.  Tanto su obra narrativa como su obra ensayística y dramatúrgica han contribuido a una nueva acción estético-cultural y sobre todo histórico-literaria, donde los ejes de su pensamiento activan también un discurso teórico-literario asumido como espacio, tiempo y referencialidad.

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El signo es la cosa misma porque la niega.  Cuando la distorsión es intencional y voluntaria, lo comunicado deviene literatura.  Por eso importa tanto como el asunto narrado la deformación que el lenguaje impone.  Pues el agotamiento de las anécdotas ha reducido todo argumento a la banalidad combinatoria:  no hay tema que no esté ya en la Biblia o en Las mil y una noches. 

Alguien dijo que existen solo treinta y seis situaciones dramáticas; Jorge Luís Borges las redujo a dos:  el asedio y la búsqueda.  Sin replanteamiento del lenguaje, sólo hay redundancia.” (pp. 242)

Entendemos que Por los signos de los signos representa una épica cultural.

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Pero es necesario señalar también que su obra se inscribe en una dialéctica negativa, donde cultura y contracultura conforman una tensión, un conocimiento de América y el Caribe, a la vez que una batalla lingüística y literaria donde siempre ha estado presente la diversidad, así como también el discurso de poder y los discursos subalternos.

Se trata, en el caso de Britto García, de constituir una obra verdaderamente polifónica, alejada sin embargo de retóricas de moda, registros dominantes de la oficialidad, y representatividades que “posan” muchos escritores latinoamericanos y caribeños en América y Europa. 

Lo que verdaderamente se desprende de la lectura o interpretación de la obra de Luis Britto García, es un marcado acento que cada vez se hace legible en la obra y se constituye a la vez como representa, crítica, representación y contra presentación ideológico-cultural.

La concepción de la historia, la literatura, la literatura, el análisis cultural que nos muestra este autor, está ligada a una dialéctica de lo público, lo íntimo y lo especial, particularizada por bordes y centros socioliterarios que arquean superficie y profundidad de lo real, lo imaginario, lo mítico y lo político en sus aperturas dialógicas.

La obra que conocemos de Luis Britto García, asocia como diría haber más  conocimiento e interés, así como diálogo y transporte de escritura, comunicación, acentuado ritmo de movimientos posibles de la modernidad y la postmodernidad.

En El imperio contracultural:  del rock a la postmodernidad, Eds. Nueva Sociedad, Caracas, 1991), Luis Britto García va construyendo lo que podríamos denominar un estudio teórico-crítico sobre la cultura, la contracultura, los aparatos culturales del capitalismo en la etapa imperialista, las formas del producir bajo la dictadura de un empresariado cuyos mecanismos de apropiación se reconocen en la publicidad, el populismo y la creación exógena  de subculturas de consumo.  (ver pp. 15-46)

En el libro citado, el autor dispone como campo de trabajo y reflexión los signos y símbolos surgentes de la contracultura:  juventud, mujeres, minorías étnicas, sujetos y grupos marginados de periferia, sectores políticos alternativos, resistentes, sujetos críticos que contribuyen a desarrollar una participación pública diferente, ideológicamente responsable en sus discursos replicantes (pp. 47-68)

Las tipologías contraculturales propuestas por Britto García se definen también como praxis políticas y, tal como lo muestra en sus alcances:  de la contracultura como deserción, inadaptación, como ritual o rito de paso, como praxis y sublevación (pp. 102-114). El recorrido diferencial, los movimientos que se reconocen como revolución y etapas superiores, motivan las contraculturas de la identidad, esto es, la identidad de las minorías étnicas (pp.138-157), donde podemos observar visibilidades, voces, discursos heteróclitos, imágenes de mundos críticos y proliferación de los nuevos signos culturales.

Así pues, la tipología de los signos culturales evoluciona y va adquiriendo valor de una obra a otra, sea esta política, literaria, historiográfica, narrativa o dramática.

En la obra titulada Por los signos de los signos (Ed. Monte Ávila Latinoaméricana, Caracas, 2005(2006), Britto García nos muestra un intertexto cultural, ideológico, historiográfico, literario, a través de un punctum y un corpus indiciario, donde podemos reconocer la cultura y lo cultural como sistema de interpretaciones y a la vez como espacio recesivo de textos, signos e imágenes de iberoamérica.

Libro este abarcador de estrategias poéticas, narrativas, reflexivas, historiológicas, críticas y visionarias.  En el mismo observamos una batalla:  la del signo heterodoxo y su campo expandido.  En la página 108 de este libro compuesto por espaciamientos estético-culturales, leemos la siguiente consideración diferencial y filosófica:

     “Pero el régimen apocalíptico de la batalla y la catástrofe se opone el constructivo de la solidaridad y del amor.  Una épica no es sólo recuento de batallas:  es ante todo historia de la cohesión que debe establecerse entre los hombres para vencer en ellas.  El romántico se funde con la soledad, el revolucionario se confunde con el pueblo.  Lo cual no deja de suscitar contradicciones y paradojas… El propio Manifiesto Comunista indica que el proletariado será conducido a su triunfo por una vanguardia…”

Britto García se refiere en este sentido al poeta venezolano Víctor Valera Mora, en un ensayo titulado “La poesía en la revolución y la Revolución en la poesía” (pp. 102-114).  Según nuestro autor:  “El tema del rebelde concita el de la batalla.  Fluye el tiempo, mas no en forma callada, discreta ni silenciosa:  avance es contradicción, choque, batalla.  Todas las estéticas afiliadas al marxismo son detonantes, controversiales:  constructivismo, dadaísmo y surrealismo usurparon la terminología militar al presentarse como fuentes de combate que operaban significativamente en la vanguardia…  El arte revolucionario prodiga la metáfora del combate…” (op. cit., p. 16).

En Por los signos de los signos encontramos un tejido textual conformado por:  criollismo, miserias, historias, ficciones, narradores, nacimientos, críticas, ríos verbales, símbolos culturales, relatos míticos, voces arcaicas, ancestros, paisajes fantásticos, sujetos deshistorizados, simultaneidades mágicas, batallas, temporalidades, reminiscencias, catástrofes y otros  signos que conforman un mundo cultural propio de la contradictoriedad y del ojo como testigo de lo visible.

En la página 242, Britto García define el arte como “…trabazón de signos y sensaciones dispuestas para satisfacer la necesidad residual de estímulos del sistema nervioso…  Todo lenguaje representa una realidad interna o externa.

El Nacional

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