Opinión

Simple matemática

Simple matemática

El financiamiento del déficit fiscal proyectado en el Presupuesto General del Estado para 2019 sería de $231,880.0 millones, de los cuales se destinarán $156,354.7 millones para amortizar deudas y pasivos, por lo que el endeudamiento neto sería de $75,525.4 millones netos (US$1,447.4 millones).

Ese simple ejercicio aritmético permite señalar que el Gobierno tendría como meta reducir el déficit fiscal de 2,7 % a 1,9 % en proporción al Producto Interno Bruto (PIB), por lo que la cifra que debería manejarse en término de endeudamiento es de 75.5 millones de pesos, lo cual no quiere decir que por alguna razón pueda elevarse o disminuirse.

Es claro, pues, que en el diseño de ese proyecto se prevé concertar deuda para pagar deuda, lo que es bueno o malo según el color del cristal a través del cual se vean las cosas, pues es bueno pagar deuda, pero es malo el endeudamiento.

Es importante señalar que en términos concretos la deuda no disminuye, sino que se incrementa en 1,447 millones de dólares, usados para cubrir el déficit de 1,9%, aunque como positivo se resalta una disminución en ese déficit que en el Presupuesto actual supera los 2,7 % del PIB.

En vez de centrar el debate público en la jerarquía mayor o menor de la gallina o el huevo, como sería discutir si el endeudamiento es de 155.3 mil millones de pesos o si solo alcanza a 75 mil millones, lo importante sería auscultar fórmulas que permitan armonizar ingreso y gasto público.

El Gobierno cifra sus esperanzas para cumplir con la meta de reducción del déficit, a que aumenten los ingresos por vía de una mayor eficiencia en la recaudación de impuestos, pero es obvio que con ese esquema no sería posible alcanzar el terreno del superávit fiscal.

La oposición política reclama detener lo que define como endeudamiento irresponsable, al tiempo que considera que el déficit fiscal debe afrontarse por el lado del gasto, lo que implica una menor inversión pública y por consiguiente un freno al crecimiento de la economía.

Lo saludable sería que dentro de la canasta de posibles soluciones al control del endeudamiento y del déficit fiscal, se incluya el tema de reforma o reajuste fiscal, así como incremento de la presión tributaria de 14.5 % a 16 %, todo ello en un ambiente de transparencia, calidad y eficiencia en el gasto público, de forma que se garantice crecimiento, control de inflación, estabilidad monetaria y justa redistribución del ingreso.

El Nacional

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