Opinión

Sin Falcondo no hay Bonao

Sin Falcondo no hay Bonao

Mientras grupos ambientalistas, pseudo-científicos, congresistas y jueces, hoy vienen poniendo trabas a la supervivencia de Falcondo (hoy empresa controlada por la multinacional Glencore), la provincia de Monseñor Nouel y sobretodo la ciudad de Bonao vienen observando el inicio de su fin como localidad próspera gracias a los esfuerzos desmedidos e injustificados de personas que francamente no conocen el área y que claramente tienen poco interés en su avance.

Desde hace décadas la zona se demostró como Falcondo-dependiente, sin embargo esto ha sido ignorado por la inmensa mayoría de las personas con poder de tomar decisiones y los que viven afuera de la zona, algo que indefectiblemente va a condenar a toda una provincia al retraso y a convertirle en apenas otra más del montón de provincias totalmente Estado-dependientes con todos los defectos y precariedades que ello conlleva.

Mientras el Tribunal Constitucional se destapa con la irrisoria Sentencia No. 167/13, y la Cámara de Diputados avanza con un proyecto para convertir un monte inservible en Parque Nacional, la provincia de Monseñor Nouel y especialmente el pueblo de Bonao se agarra para sufrir su peor crisis en décadas.

Solo basta leer la prensa en el año 2009 cuando Falcondo se vio forzada a suspender sus operaciones debido a la bajada drástica en los precios del hierro y el níquel, y leer sobre su impacto no solo en las recaudaciones del Estado Dominicano sino sobre el daño que aquella suspensión provocó en Bonao, para comprender lo que va a significar la total retirada de esa empresa del país debido a la imposibilidad de continuar sus operaciones en Loma de Miranda.

La exagerada relevancia ambiental otorgada a Loma de Miranda por la corrupta Academia de “Ciencias” Dominicana, así como el valor político adquirido por la causa, ahora empoderado por la pobremente justificada decisión del Tribunal Constitucional parecen garantizar la salida de la inversión de Glencore en la explotación minera dentro del país. Lo que nadie parece desear explicar son las alternativas que tendrá Monseñor Nouel para no degradarse en un foco grave de pobreza que ciertamente los supuestos beneficios del “turismo ecológico” no van a suplantar.
Falcondo ha significado para Bonao electricidad, educación, empleo, ingresos y servicios “públicos” que van desde una Policía y un cuerpo de bomberos medianamente funcionales durante décadas, sin embargo, ahora que su permanencia luce cada vez más cuesta arriba en esa provincia gracias a los esfuerzos de gente que allí no vive, toda la región va quedando en un peligroso hilo de incertidumbre donde sus posibilidades de sustentarse lucen cada vez más inalcanzables.

Particularmente molesta la idea que prevalece de que derechos “generales” probremente medidos como el valor ecológico real de Loma de Miranda para el resto de la isla, se superpongan a supuestos derechos particulares como el derecho al empleo y la libre empresa que son esenciales al desarrollo económico de toda una región.

Pero más aún preocupa el hecho de que nos demos a la aventura de realmente ponerlo a prueba, usando a toda una provincia de conejillo de indias para nuevamente saborear el fracaso de ideologías abiertamente demostradas como fracasadas.
La degradación inevitable de Bonao y Monseñor Nouel implicará para todo el país un costo importante, habiendo esta pasado de una localidad próspera y que aportaba al desarrollo, a por puro caprichos de políticos y foráneos formar parte de la enorme lista de provincias parasitarias que tanto abundan en nuestra nación.