Opinión

Siria encadenada

Siria encadenada

Desde 1999, cuando el sociólogo inglés Anthony Giddens mostró  su trabajo sobre »Un mundo desbocado», comenzamos a pensar seriamente en el choque irreversible que provocaría en las naciones el empuje de la globalización y su afán de mundializar la economía. Sabemos que otros autores, como Robert Reich, habían decretado la muerte de las economías nacionales, pero nunca nos imaginamos que este proceso fuera tan deshumanizante.

La guerra civil que se  libra bárbaramente en Siria, ha sacado a relucir, que a las grandes potencias les ha importado más sus intereses geopolíticos que los 120,000 sirios muertos en esa contienda. No ha sido motivo de asombro pues, que tanto Rusia

como  China hayan mantenido una actitud  que favorece al gobierno criminal de Bashar Al Assad.

Son impactantes expresiones  del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien dice que “la situación en Siria está tocando lentamente los intereses centrales de los Estados Unidos».

No logro entenderlo. Siria tiene más de 7 millones de personas que requieren ayuda humanitaria, casi 20,000 niños y 10,000 mujeres han perdido sus vidas, mientras más del 55% de los refugiados son niños.

La ciudad de Homs está destruida, y lo mismo pasará con Damasco y Alepo.

Ante ese tétrico panorama, el adverbio» lentamente» usado por el presidente Obama, rompe corazones.

El jueves 22, los periódicos mostraron las fotos de cientos de niños sirios muertos. El que haya sido con armas químicas o convencionales, no debe ser el debate a profundidad. Lo esencial es que esos niños han perdido sus sonrisas, y la comunidad internacional y las grandes potencias, siguen jugando su propio juego de intereses.

El presidente Al Assad y sus aliados, han cometido crímenes de lesa humanidad. Siguen masacrando a su propio pueblo, y el mundo se mantiene indiferente, pendiente de las multinacionales que se  han encargado de robar la sensibilidad a los seres humanos.

La marcha de la historia es inexorable. El efecto dominó de la »Primavera Árabe» iniciado en Túnez, Egipto y Libia hará prevalecer el respeto a los derechos humanos,  las libertades democráticas y la autodeterminación de los pueblos.

El Nacional

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