CHRISTCHURCH, Nueva Zelanda. AP. Un sismo de magnitud 7,1 abatió chimeneas y muros, agrietó las carreteras e hizo que cayeran al suelo muchos residentes la madrugada del sábado en la zona neozelandesa de South Island.
El primer ministro dijo que fue un milagro que no hubiera muertos. Solamente dos heridos graves causó el sismo, que despertó a miles de personas a las 4:35 de la madrugada con el epicentro cerca de la ciudad meridional de Christchurch. Hubo informes de que algunas personas quedaron atrapadas en edificios dañados aunque al parecer ninguna fue aplastada por los escombros y algunos saqueadores entraron en algunos comercios dañados en esa ciudad de 400.000 habitantes.
Extensas zonas de la región quedaron sin electricidad, las carreteras fueron bloqueadas por los escombros y las conducciones de gas y agua quedaron interrumpidos, dijo el alcalde de Christchurch, Bob Parker.
Chimeneas y paredes de edificios viejos quedaron reducidas a escombros y Parker advirtió que la continuidad de los temblores secundarios podría hacer que se desprendieran restos de los edificios dañados.
Todos nos sentimos asustados, hemos tenido algunos remezones significativos, dijo Parker a un canal de televisión.

