El diputado Pelegrín Castillo (FNP-DN) ha denunciado que tropas del Comando Sur de Estados Unidos realizan ejercicios militares en territorio nacional sin que el Gobierno haya tramitado la debida autorización del Senado, como ordena la Constitución de la República, lo que constituye una inobservancia que drena el principio de soberanía nacional.
Esos ejercicios se realizan en conjunto con tropas dominicanas, conforme la revelación hecha por el también candidato presidencial, quien ha señalado que el Poder Ejecutivo nunca recabó el visto bueno de la Cámara Alta, lo que constituye una violación a la Carta Magna.
Difícil sería para Gobierno y Fuerzas Armadas argüir que esos ejercicios militares con tropas estadounidenses se realizan en virtud de algún convenio bilateral, pues, como señala el licenciado Castillo, tendría que tener la calidad de acuerdo válido y eficaz entre Estados Unidos y República Dominicana, que por demás debe ser refrendado por el Congreso.
Se ha dicho que el Gobierno habría solicitado al Pentágono el envío de varias unidades de combate para que participen en una exhibición de aviones que efectuaría a final de mes con motivo del centenario de la Aviación dominicana, pero eso dista mucho de la denuncia del diputado Castillo sobre ejercicios militares con tropas extranjeras sin consentimiento del Senado.
No se objeta que militares foráneos realicen ejercicios de infantería, aéreos o navales con tropas dominicanas para mejorar capacidad de defensa o para coordinar labores de prevención de crímenes signados como de lesa humanidad, incluido narcotráfico. Lo que se censura es que esos contingentes operen aquí sin cumplir vitales requisitos constitucionales.
En vez de auspiciar o promover ese tipo de violación al Texto Sustantivo, las autoridades deben consolidar el marco jurídico que garantice fortalecer la soberanía y la integridad territorial, porque no es posible que de la noche a la mañana amanezca aquí un contingente militar foráneo, sin que el Poder Legislativo sea debidamente notificado.
Poder Ejecutivo y Fuerzas Armadas están en deber de esclarecer este enojoso episodio, que ojalá no tenga la magnitud en término de violación a la Constitución, que ha referido el diputado Castillo, porque entonces hay que admitir que en el orden militar otros son los mandantes.
La embajada de Estados Unidos, tan diligente para abordar temas domésticos, también debería ofrecer explicación de cómo y por qué tropas del Comando Sur arriban a esta riada de Santo Domingo, sin notificación ni autorización del Senado.

