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Sobre la Salsa relatos sin leyendas

Sobre la Salsa relatos sin leyendas

Quizás la compañía más grande en materia de música latina (del 1970 al 2000), fue La Fania. Tuvo grandes repercusiones, en el mundo latino-americano, europeo y hasta africano, no en vano se firmó una película (Zaire-Congo) en dicho continente.

Fania tenía una mano empresarial, en término de colocar sus artistas en espectáculos multitudinarios y en actividades semanales en  New York y otras ciudades de Estados Unidos, Puerto Rico, Europa.

Celia Cruz y Tito Puente fueron los de máximas representantes de ese mundo junto al difunto Ralph Mercado.

Indudablemente en esto existía  un gran cerebro comercial, quien invirtió grandes cantidades de dinero, en aupar y desarrollar el mundo del disco a niveles inimaginables.

Jerry Masucci, italo-americano, junto al dominicano Johnny Pacheco (creador de varios ritmos introducidos en la salsa y La Fania), fueron los dueños de La Fania Record, más tarde Jerry le compraría su parte a Pacheco.

Jerry, agresivo en los negocios y elegantemente vestido, junto a su socio tenían un poder de atracción para todo aspirante a cantante o artista, al tener un poderoso brazo de triunfo en este ámbito.

Conocimos a Jerry, estado Rubén Blade, Dioni Fernández y yo en la escalera de la oficina de la Fania, el le obsequio a Dioni una grabación de la Fania con Steve Wonder (nunca salió el disco, dado que el sonido era horrible, por la cantidad de “alegría”  que disfrutaron el la grabación con su gold nail-uñas de oro) Dioni la conserva.

Tratamos muy de cerca al amigo Ralhfy. Viajamos en múltiples oportunidades a New York, con Wilfrido Vargas y Fernando Villalona.

Pudimos estar detrás del majestuoso Madison Square Garden y en las famosas oficinas de La Fania, pudimos conocer a un Rubén Blade (mensajes) llevando en bicicleta, los recados de las oficinas de La Fania.

Fuimos invitados al estreno de la película Salsa en el 1975, el día del estreno, presenciamos la grabación de la voz del Héctor Lavoe en la famosa salsa, del compositor Tite Curet Alonso “el periódico de ayer”.

Nos encontrábamos Bienvenido Rodríguez, Wilfrido Vargas y Chery Jiménez, viendo lo que se convertiría en un himno de fama mundial en el mundo latino y más allá.

En esa oportunidad alguien interrumpió la puesta de la voz y se aparecieron con un plato lleno de un polvo blanco, que pronto sabría yo, que era “cocaína” ¡primera vez que lo veía!, pasaron un poco de esto a todo el que ahí se encontraba para que fuera consumido, por fortuna todo los que andábamos de nuestro país, no lo consumimos ¡por lo menos en ese entonces!

Hubo unas serie de bromas que hizo el bongosero Roberto para qué Héctor perdiera el tiempo en la puesta de la voz. Después, nos fuimos para el estreno de la película, en donde todo el mundo estaba muy bien vestido y muy engalanado ¡menos yo!

Estaba con un jean muy sucio, pensaba que era totalmente informal, pero me encontré con todo un mundo de glamour al más alto estilo de Hollywood, contaba con toda una parafernalia increíble con alfombra roja, perseguidores, interrupción del tráfico, en el famoso teatro de Broadway de Time Square en New York, aquello fue fabuloso.

Al salir, estuvimos invitados a la fiesta privada que daban para los artistas y los invitados.

Como nota curiosa, un club en donde tenían un chimpancé que le daba la mano a todo el que llegaba en son de bienvenida, los invitados abarrotaban el salón, con un servicio de primera con toda su exquisitez: bebida, comida y, claro, lo mismo que había en el estudio, en menos cantidades, lo podían encontrar en el bar, en los baños.

En ese momento tocaba “la típica 73” con su cantante José Alberto “El Canario”. Había artistas de todos los nombres, Manu Dibango, Carlos Santana, periodistas norteamericanos, europeos y latinos, se disfrutó a borbotones caviar, faisán; Champagne, todo lo que usted quería ahí lo conseguía, cuando Fania quería causar un gran impacto frente a sus invitados, de la más altas esferas del espectáculo, sabia muy bien como hacerlo.

Viví esto, y esto es historia, afortunadamente estamos todos, los 4 dominicanos que podrían dar testimonio de lo que aquí decimos.

Realmente el mundo de la salsa en los décadas 70-80-90 como del merengue en los años 80 fue un mundo, donde la droga campeaba, los dos géneros musicales nadaban y se impregnaban del vicio de la ciudad que nunca duerme.

Somos un testimonio viviente de estas épocas, no queremos falsear lo que ahí se vivió.

Siempre escuché que la historia la emborronan los mentirosos, los periodistas a sueldo, que transforman la realidad en vulgares mentiras. No existían escrúpulos para comprar opiniones con viajes, ropas, mujeres, autos, drogas de todo tipo, etc., con tal de cambiar a  su conveniencia la realidad.

Desde los estudios de grabación, técnico, de nombres muy famosos consumían drogas en su trabajo, sobre todo marihuana (que todos los artistas dominicanos de la época saben esto) hasta los lugares de diversión, las boutiques que semanalmente hacían su agosto con la ventas de traje para hombres y mujeres y junto a esto nacía el personaje que la periodista Gardenia Mendoza Aguilar describe en el artículo, “El nuevo ‘look’ de los capos del narcotráfico”, para el El Diario Nueva York, y describe a los narco-júnior.

De finos modales, del dominio de varios idiomas, impecable vestuario, de aromas de último momento, exquisitos catadores de vinos, nos recuerdan la época (del padrino).

Nos regresamos al pasado, (come back) y nos deja ver que todo en la vida regresa.

“Visten ropas de marca, estudian y viajan por todo el mundo, compran autos de lujos y hacen sus casas entre ricos empresarios, político y artistas ¿Que no es él? ¡Pero como se parece a tu vecino!

El Nacional

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