Opinión

¿Sobrevive el PLD al ‘20?

¿Sobrevive el PLD al ‘20?

Odebrecht no es agua pasada, ni legal ni políticamente. Como no lo es el caso Tucano, mucho menos el embrollo Joao Santana. Con la nueva posición del abogado Sergio Moro como ministro de Justicia se advierte un nuevo capítulo de esta secuela. El PLD tiene que solventar este trance, que promete ser un tema candente en la campaña venidera. La “eficiencia y el crecimiento económico” ha dejado de ser el buque insignia de los morados. Y es poco probable que el presente panorama con las proyecciones que ofrece varíe en tan poco tiempo. Sobre todo cuando se ahonden las contradicciones entre Danilo y Leonel. La reelección le pone la tapa al pomo.

Odebrecht apenas comienza, y apunta a una serie de complejidades. Los vientos no soplan a favor del PLD, y nada indica que eso pueda cambiar en dos o tres años. Este no es el primero ni el último caso de soborno. Es cierto. Pero es el primero confeso, dilucidado, ya condenado en Estados Unidos y Brasil. Apostar a jueces complacientes no parece ser la solución, ahora que Estados Unidos y el resto del mundo están muy atentos a este caso.
El PLD ha lidiado con peores escándalos, saliendo airoso por efecto de la propia corrupción. Pero este, además de trascender el ámbito local, tiene la característica del hecho probado, con miembros de la cúpula del partido oficial hundidas hasta el cuello en el fango. Insistentes rumores e informaciones oficiosas van más lejos, sin dejar fuera puntales muy poderosos, tradicionalmente infranqueables.
Sun Land, Tucano, Oisoe, en fin, se ven distantes y pálidos delante de este alboroto con efectos globales que no dejan de moverse en Brasil, su punto de origen. Las informaciones omitidas o dosificadas inquietan y desconcentran las fuerzas que aquí se mueven con un grado de impunidad insultante e intolerable. Pretender obviar la catástrofe que esto representa para el partido gobernante es como meter la cabeza en la arena.
Lo preocupante de todo esto, no es que el PLD precipite el final de sus días en el poder. Sino que con ello arrastre al país a un endeudamiento irrefrenable con daños que pueden resultar irreparables. Superan con mucho el 50% del Producto Interno Bruto, PBI, con Punta Catalina como espada de Damocles amenazante sobre el corazón de nuestra económica, en un viacrucis sin dolientes. La oposición esta llamada a tomar este asunto como punta de lanza del debate electoral cuyos duros y certeros ataques marcarán la pauta.

Por fortuna, contamos con fuerzas sociales reclamando justicia y denunciado la impunidad, ganando notoriedad y autoridad para también manifestarse sobre los irresponsables afanes del PLD por salvarse a costa de empeñar y comprometer las finanzas dominicanas hasta postrarlas al capital extranjero, del bando ideologico que sea, enajenando nuestra producción por décadas.

El Nacional

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