El XXI es el siglo de la velocidad, la innovación y la competitividad. Los rasgos característicos de la economía en el presente siglo se basamentan en la globalización de los mercados, en la era del conocimiento y en un acelerado proceso de cambio tecnológico. El tiempo y la velocidad se han tornado cada vez más exigentes e importantes en la intensa competencia internacional. Es por ello que se afirma que el éxito del presente siglo presenta indiscutibles cambios de velocidad, de rapidez.
Para globalizarse y asegurar la necesaria competitividad, las empresas tienen que mantenerse enfocadas, poniendo todas sus fuerzas y energías en lo que hacen mejor y, al mismo tiempo, tienen que ser innovadoras.
En el caso nacional, no podemos perder de vista el desafío de asegurar el mercado interno y luchar por la conquista de mercados globales. Además, tiene el reto de aprovechar al máximo las ventajas que han de derivarse del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica (DR-CAFTA) y del Acuerdo de Asociación Económica (EPA) con la Unión Europea y los países del CARICOM, los cuales representan un mercado de más de 700 millones de consumidores.
Ya hemos dicho que el Gobierno del Presidente Leonel Fernández y del Partido de la Liberación Dominicana, se ha propuesto posesionar al país como la tercera nación más competitiva y como una de las cinco con mejor clima de negocios en América Latina y el Caribe.
Para ello, ha puesto en vigencia la Estrategia Nacional de Desarrollo (END), bajo la Ley 1-12; el Plan Nacional de Competitividad Sistémica (PNCS), la nueva Constitución 2010 y la modificación de diversas legislaciones, al tiempo que promueve una cultura de asociatividad y la sinergia intersectorial, el clima de negocios y la producción de bienes de alto valor agregado.
No obstante, necesitamos seguir empujando estas y otras acciones puntuales y las sinergias necesarias para garantizar el crecimiento sostenido, la competitividad, la innovación y la globalización de los sectores productivos de la nación.

