A Sonia Silvestre y a René del Risco, poeta petromacorisano y el escritor más representativo de la promoción de la posguerra (1965-1970), los unía una mezcla infalible de coexistencias: una amistad a toda prueba y por encima de intereses, una actitud de compromiso social y su devoción integral por el arte bien logrado, cualesquiera que sea su expresión, desde el canto y su fuerza popular, o la poesía que pronuncia la palabra amor o que proclama la reivindicación social que sitúa en su importancia exacta a quienes desde la marginación son víctimas de la injusta distribución de las riquezas. Había luchado contra Trujillo, como muchos otros jóvenes y había apoyado la Revolución Constitucionalista, exponiéndose al riesgo del más simple mortal en una guerra.
Ambos con presencia pública propia, desarrollaron una amistad personal que pocas veces trascendió al gran público, y que finalizó únicamente con la inesperada y trágica muerte del cuentista y publicista, en un accidente vehicular en la Avenida George Washington.
Sonia y René fueron amigos y cómplices de propósitos y causas y supieron respetarse y apoyarse en cuanto pudieron.
La foto que acompaña este trabajo, fue publicada en su Facebook por Minerva del Risco, como parte de los recuerdos visuales que atesora del poeta y sus amistades. El poeta Adrian Javier la vió y nos llamó la atención por lo desconocida.
Así escribía
René del Risco Bermúdez….
Qué es usted? Si me preguntan
en un barrio: ¡Locutor!
en un salón?: ¡Escritor!
en un patio?: ¡Tamborero!
en la iglesia, soy santero
y en la calle…Yo, qué soy?
Sonia, más que voz…
Dotada de una voz única, Sonia Silvestre no ha temido jamás involucrarse de lleno en causas sociales. Tiene una altísima calidad interpretativa. Su voz es un patrimonio cultural consagrado popularmente. Es más que un arañazo.

