RRRRRRRRRrrrrrrrrrrrrrrr! No, no es el sonido de una motocicleta Harley, ¡son los sonidos del barrio de Capotillo! Acostumbrada a la pesadumbre, nos apersonamos al Parque Colón, a la inauguración de la Feria Artesanal Navideña, dedicada a Samaná. No había electricidad, excepto en la tarima, la cual se iluminó con el discurso del representante de los artesanos de esa provincia, narrando los orígenes, el tipo, el desarrollo y mercadeo de su trabajo y la evolución de su arte en relación con la artesanía de Miches, donde hay una producción maravillosa de santos de palo. ¡Por fin pusieron a hablar a un artesano! Pensé, aburrida de actividades donde la burocracia cultural casi nunca permite que los y las artistas locales digan su palabra.
Para lo que no estaba preparada fue para los disparos de felicidad al corazón de la clausura de la Feria, donde los artistas José Tambora, Geo Ripley, Senia Rodríguez (directora de la Fundación del Teatro Popular Danzante e hija de la inolvidable Nereyda), y José Cuello, director de un grupo de 24 niños y niñas que se llama SONIDOS DE CAPOTILLO, nos regalaron un concierto de percusión.
Lo primero que vi fue la llegada de seis basureros grandes de plástico; después la de tres niños con esqueletos de sillas escolares, que utilizaban como instrumentos musicales; galones vacíos de agua y botellas plásticas, todos con sonidos muy particulares, y luego tapas de cacerolas de metal y viejos calderos y escobas, que también se habían convertido en instrumentos orquestales.
Y lo que estos doce niños y once niñas (entre cinco y 18 años) nos regalaron fue un concierto, combinado con danza, cuando pasaban de un instrumento a otro; una conjunción de la técnica de David Armengold, Geo Ripley y del Teatro Popular Danzante, quienes junto con el director del grupo José Cuello, y José Tambora, han venido trabajando con la juventud de Capotillo desde el 2010.
Y allí vislumbre la dimensión creativa de la prevención de la delincuencia a nivel barrial, la cual se centra en la ocupación de la juventud en proyectos que les devuelvan la autoestima y les permitan descubrir la alegría del arte, de la artesanía, de la danza y de la música.
¿Imaginan a Sonidos de Capotillo resonando en todos los barrios periféricos de la ciudad? Inaugurando la próxima Feria del Libro, demostrándole a la delegación ecuatoriana como se puede trabajar con la juventud utilizando artículos de desecho, y en plena austeridad gubernamental?
¿Y se imaginan a Medio Ambiente y Barrio Seguro hermanados en auspiciar un proyecto como este, de rescate de la juventud y niñez marginal, con lo que cuesta una veintena de Harleys?

