La detención en Río de Janeiro del presidente del mayor banco de inversiones de América Latina por el escándalo de corrupción “lava jato” es otra sonora clarinada en la batalla contra la corrupción tanto en Brasil como en la región. La victoria más contundente de la cruzada ha sido la renuncia y encarcelamiento del presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina.
Con André Esteves, presidente del BTG Pactual, también fue detenido Deicidio Amaral, líder en el Senado del Gobierno de Dilma Rousseff, quienes han sido acusados de obstaculizar la investigación para establecer responsabilidades sobre sobornos y el desvío de más de 2,000 millones de dólares de Petrobras.
Por el caso están en prisión empresarios de la envergadura de Marcelo Odebrecht, presidente del consorcio Odebrecht. También ha sido detenido el ganadero José Carlos Bumlai, uno de los amigos más cercanos del expresidente Lula da Silva. Las detenciones reflejan que la batalla contra la corrupción no es mediática.

