NUEVA YORK. AP. El fue alguna vez una figura omnipresente en el Yankee Stadium, con una presencia total en el manejo del equipo tan intensa que hasta los boletos de la Serie Mundial no podían salir a la venta hasta que él hubiera revisado la ubicación de las butacas en su oficina, y criticaba así como alababa a sus jugadores con igual gusto.
Ahora, George Steinbrenner tiene 79 años y su salud es delicada. Sigue siendo el dueño, pero ya no es más el líder de sus amados Yanquis y sólo vio tres partidos de la temporada regular en esta temporada.
Sin embargo, el jefe regresa a Nueva York para la Serie Mundial, y el equipo está impaciente por recibirlo. «Vamos a ganar este (campeonato) para papá, el señor Steinbrenner», indicó el piloto de los Yanquis, Joe Girardi.
George Steinbrenner no estuvo en la celebración inundada de champaña en la casta del Nuevo Yankee Stadium el domingo por la noche y después de que los Yanquis ganaron su primer campeonato de la Liga Americana en seis años. En vez de ello, prefirió ver los partidos desde su casa en Tampa, Florida.
Si embargo, se habló mucho de él. Sus obras fueron alabadas, se hicieron brindis en su honor.
«Significa mucho para él y ganar la Serie Mundial significaría muchísimo para él», señaló su hijo, el director conjunto de los Yanquis Hank Steinbrenner. Muchos miles de millones de dólares se han gastado para conformar a la colección de talento más cara del béisbol, y todo ese dinero viene de las cuentas de Steinbrenner.
