Los taponamientos impiden el ágil desplazamiento de la gente y provocan trastornos en la economía del país.
Crisis en el tránsito tapones en vías públicas, una de las principales preocupaciones en 2016
En 2016 el caos en el tránsito vehicular y en el transporte de pasajeros mantuvo niveles alarmantes constituyéndose en una de las principales preocupaciones de los dominicanos.
La indisciplina de conductores, el irrespeto a la Ley de Tránsito, la negligencia policial y la no aplicación de una correcta política regulatoria estatal han convertido la circulación de vehículos en calles y avenidas en un infierno.
Se han convertido en letra muerta las leyes, reglamentos y decretos que sirven de base para el manejo de ese servicio vital para el desarrollo de las naciones.
Los expertos en el tema coinciden en señalar la falta de voluntad política del Gobierno para corregir un problema que otras naciones resolvieron hace décadas, poniendo al servicio de la población los adelantos científicos en esa área.
Los taponamientos retrasan hasta 2 horas los tiempos de viajes en trayectos que se recorren en 20 o 30 minutos, produciendo graves trastornos a la economía del país.
Es un problema que mantiene en zozobra a cerca de 10 millones de personas.
Abundan las demandas de políticas públicas para masificar el transporte colectivo a costos adecuados a la realidad de la mayoría de los usuarios de conchos, autobuses y minibuses públicos.
Es frecuente el reclamo de alternativas para el desorden institucional y operativo que reina en el sistema de transporte público del país, que en la capital mueve más de 6 millones de viajes diarios, sin una frecuencia, sin itinerarios.
A la misma hora
La falta de horarios diferentes para las labores productivas de bienes, servicios, educativas, empleados públicos constituye otro escollo a enfrentar con urgencia. Todos entran y salen a la misma hora de los puestos de trabajo y centros de estudios.
Asimismo, el sistema adolece de horarios especiales para el transporte de carga que, con juiciosas políticas y seguridad ciudadana, se realiza en horas de noche en países organizados.
También provocan trastornos las importaciones masivas de vehículos para los ciudadanos que se niegan a usar el caótico transporte de pasajeros, que ha dado como resultado hogares con tres y cuatro vehículos que salen a las calles al mismo tiempo.
A ese rosario de causales se suma el establecimientos de paradas en calles y avenidas de dos carriles, dejando uno solo para la circulación del tráfico normal, así como el uso indiscriminado de paradas de concho y minibuses que esperan, montan y dejan donde quiera, cerrando el tránsito a los demás conductores.
Contra la correcta circulación del tráfico vehicular igualmente atenta la ubicación de controles para minibuses y autobuses, ocupando un carril de algunas calles y avenidas.
También los choferes de minibuses y autobuses abandonan las rutas autorizadas para circular por áreas residenciales.
