Editorial

Tarde o temprano

Tarde o temprano

La tragedia  acaecida en las costas de Sabana de la Mar y Samaná, donde zozobró una yola con 65 personas que intentaban llegar a Puerto Rico, no ha sido la primera ni será la última porque miles de infelices parecen condenados a morir ahogados tarde o temprano en una de esas aventuras de muerte que emprenden embriagados de fantasía.

Los equipos de socorro han recuperado 19 cadáveres,  mientras se reducen las posibilidades de localizar con vida a muchos náufragos  de una embarcación que cargaba más del doble de los pasajeros  que podía soportar su frágil estructura.

Esa yola  soltó amarras en la desembocadura del río Yuna, en Nagua, la misma zona costera donde  han partido otras embarcaciones que  también  han zozobrado  sin poder  alcanzar la quimera, con saldo siempre de decenas de muertos, como si se tratase de una maldición que purgan quienes usan esos improvisados puertos para zarpar al holocausto.

Los 65 pasajeros que  abordaron esa yola con destino impensado pagaron  en conjunto un millón 500 mil pesos a una persona identificada como “Berto”, un innominado organizador de  viajes ilegales que seguramente  promoverá la  salida de la próxima embarcación con  la bendición o indiferencia de  autoridades.

Nada ni nadie  hace desistir  a tanta gente del propósito de emprender esa aventura que en las más de las veces termina  en tragedia y llantos, tanto así  que para  pagar por un apretado espacio en esas yolas,  hay quienes venden, empeñan  o hipotecan todas sus pertenencias, en la ilusión de que  una vez en Puerto Rico o Nueva York,  el maná del cielo estará al  alcance de sus manos.

Uno de los sobrevivientes del naufragio confesó que  ha emprendido  cinco veces el viaje en yola y que  lo intentará de nuevo, “porque no aguanto la falta de cuartos (dinero)”, sin enterarse de que  Puerto Rico  padece hoy una  severa crisis  económica y  financiera que ha sido causa de despidos de  miles de  trabajadores y empleados.

Esa gente que sueña con  llegar a Nueva York, ignora que  miles de sus compatriotas  agobiados por la crisis sin precedentes que abate a la Babel de Hierro anhelan retornar a su país, pero no consiguen  suficiente dinero para costear el boleto aéreo, drama que también  padecen dominicanos varados en España, Grecia, Italia, Portugal y otras naciones de Europa.

Gente de mucho poder e influencia, en  el ámbito civil o militar, alienta los viajes ilegales, industria millonaria que se sustenta sobre la miseria, desesperanza y vana ilusión de una masa ignorante e irredenta que  todavía delira con  el mentado Sueño Americano.

El Nacional

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