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Taxistas toman parques y aceras

Taxistas toman parques y aceras

El manejo temerario de muchos taxistas, la ocupación de aceras, frente de residencias y la toma de áreas verdes para improvisadas bases, más que un dolor de cabeza para los capitaleños, es un irrespeto a las normas de convivencia civilizada.

La mayoría de los taxistas que incurren en estas prácticas provienen de conducir vehículos del transporte público, donde como dice el pueblo “ná e ná”

Los taxistas son los “dueños” de los espacios públicos, los estacionamientos de clínicas y hospitales, centros comerciales, calles y avenidas de mucha circulación, sin que ninguna autoridad municipal intervenga.

Las acciones de estos trabajadores del transporte  han ido tan lejos, que en algunos lugares han instalado sanitarios en la vía pública, para realizar sus necesidades fisiológicas, como ocurre en la calle Respaldo 25, en Villas Agrícolas, y detrás de la sede central de la Junta Central Electoral (JCE), en el sector de Herrera.

Lo grave de la situación no es que los taxistas ocupen los espacios públicos, calles y avenidas, sino que lo hagan con el consentimiento del cabildo del Distrito Nacional, que cobra hasta 600 pesos mensuales por vehículo, para permitir a los taxistas usar de manera exclusiva los lugares que son propiedad de la ciudad.

La invasión de taxistas se registra en hospitales públicos pequeños, como el Marcelino Vélez Santana, de Herrera; Luis Eduardo Aybar, Francisco Moscoso Puello, y en otros de mayor capacidad, como la Plaza de la Salud y clínicas privadas como el Centro Médico de la Universidad del Este (UCE), Centro Médico Dominicano y Centro Domínico-Cibao.

Estacionarse alrededor de Acrópolis Center, en el ensanche Piantini, es enfrentarse a un grupo de taxistas que tienen una extensa área cercada y donde los clientes de los distintos establecimientos de ese centro comercial no pueden dejar sus vehículos estacionados.

Quien acude a cualquier establecimiento de Acrópolis Center sabe que existe un tramo de la calle Rafael Augusto Sánchez que es propiedad de los taxistas, zona por la cual pagan al Ayuntamiento para tener derecho a impedir que otros ciudadanos usen la vía.

Igual situación ocurre en los mall de Bella Vista, y San Isidro, donde las áreas de estacionamiento son preferentemente usadas por dueños de taxis que operan en esos lugares.

El desorden se observa también en los alrededores del Teatro Nacional y el Consulado General de los Estados Unidos, en la avenida Máximo Gómez, en los distintos supermercados, donde los conductores de taxis tienen áreas reservadas, que los clientes no pueden ocupar.

También en las terminales de autobuses de las empresas Caribe Tours, Metro, Terra Bus y otras, donde los taxistas dominan la circulación de vehículos que no pertenecen a esas empresas, y donde la demanda de taxis es muy alta durante  gran parte del día.

El colmo del desorden se observa en esquinas como la John F. Kennedy con Máximo Gómez, donde está la terminal del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, de la primera línea del Metro de Santo Domingo donde los conductores del transporte de taxi, se estacionan en las curvas y próximo a las esquinas, y en el lugar correspondiente a los autobuses.

Otras áreas ocupadas por los taxistas son los paqueos de las estaciones de la primera línea del Metro de Santo Domingo a lo largo de la avenida Máximo Gómez, especialmente la de Los Taínos, en la  avenida Nicolás de Ovando, la Manuel Arturo Peña Batlle y Pedro Livio Cedeño.

Ni hablar de  lo que ocurre en la terminal del kilómetro nueve de la autopista Duarte, en los alrededores de la avenida Duarte con París,  en las inmediaciones del parque Independencia y en los parqueos de los multicentros comerciales diseminados por  la ciudad.

UN APUNTE

Desorden

Las operaciones de los taxis en República Dominicana se desarrollan de manera caótica. Pese al elevado número de vehículos que ofrecen ese servicio, se desconoce si existe un reglamento que regule las operación.

El Nacional

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