Los atletas dominicanos consiguieron con un gran trabajo 9 medallas para ayudar a que la delegación nacional regresara triunfante y lograra la meta de 33 medallas, incluyendo nueve de oro
Los atletas de lucha olímpica que participaron en los Juegos Panamericanos de Guadalajara merecen la más alta distinción por su extraordinario trabajo en esa justa continental.
Era una prueba dura para los luchadores olímpicos, pues la calidad de los contrincantes estaba a nivel mundialista.
Los muchachos dominicanos sabían antes de llegar al cuadrilátero que era una tarea difícil, pero no imposible.
Su principal aval y fuerza es que fueron motivados de que su trabajo era en defensa de la Patria.
Eso los ayudó. Y mucho.
Recuerdo que en una ocasión un entrenador cubano me comentó, junto al profesor Nelly Manuel Doñé, la importancia de que los atletas nacionales salieran a las competencias internacionales con la principal motivación de tener un sentido patriótico.
No hay dudas de que eso ha dado grandes resultados a la delegación dominicana.
Federación
Hay que resaltar el trabajo de Antonio Acosta (Colin), presidente de la Federación Dominicana de Lucha Olímpica.
Su labor junto al cuadro directivo de la federación y el cuerpo técnico, fue determinante para que los atletas dominicanos lograran 9 medallas en los Panam.
Hay que resaltar, y que el pueblo lo conozca, que las 9 medallas obtenidas en Guadalajara, no fueron producto del azar, sino de un trabajo intenso, programado y científico.
Se realizó una ruta crítica. Se efectuaron fogueos y entrenamientos planificados.
Ahí están los resultados.
Se determinó que la planificación y organización conjuntamente con la motivación y dialogar con los atletas es algo que arroja resultados positivos.
Los luchadores que ganaron medallas fueron Juan Rubelín Ramírez Beltré, oro; Angelo Brea, plata; Francisco Encarnación, Jansen Ramírez, Hansen Martínez, José Arias, Ramón García, Elsa Sánchez y Carlos José Félix, bronce.
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.
