Mickey Mena Falleció un hombre bueno y trabajador
Falleció un hombre bueno.
Murió un trabajador a tiempo completo.
Mickey Mena un abanderado de actuar correctamente.
A Mickey le gustaba la perfección.
Y ese era uno de sus grandes atributos.
Exigente con el cumplimiento y el deber en todas las acciones que emprendía.
Nuestro querido y apreciado amigo se marcha, pero deja un gran legado.
Mickey tenía la dignidad como norma de vida.
Mickey enseñó a sus hijos el buen comportamiento y no doblegarse por difícil que sea el camino.
Mickey era un apasionado del béisbol.
Mickey era un conocedor de las estadísticas y todos consultábamos a ese maestro. Era realmente un libro obligado de consultas.
Mickey enseñó a los nuevos valores de la crónica deportiva nacional que cuando se estudia y se trabaja se triunfa.
Mickey se marcha hacia donde Papá Dios con el amor, cariño y el respeto de cientos y cientos de sus amigos y familiares.
Mickey tuvo el don que el pueblo valoriza: su nobleza de espíritu.
Mickey era gentil, caballeroso, afable, amistoso y siempre me saludaba con un fuerte abrazo.
Su hijo
Al llegar al velatorio y ofrecer mis condolencias a José Antonio Mena, uno de los hijos de Mickey, me dijo: “Don Leo, murió un hombre bueno”.
¡Que momento más duro!
Luego abracé a doña Digna, la esposa de Mickey y me repitió lo mismo: “¡Oh Leo! ¡Ay, se nos fue Mickey! Tú sabes que era un hombre muy bueno”.
Amigo
Es cierto que lo que dice el cantautor Alberto Cortés: “Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”.
Y no hay dudas de que fue conmovedor y hubo que tener mucho valor para ver a Mickey Mena en el ataúd y saber que se nos fue, aunque estoy convencido y me consuela que va directo hacia el cielo, lugar donde están los buenos, los honestos, los nobles, los humildes, los buenos padres y los grandes amigos.
Compartí con Mickey
Hoy me queda el grato recuerdo de que pude compartir momentos de alegría con Mickey Mena.
Y en ocasiones lo consultaba sobre algunos jugadores que fueron estrellas del béisbol de Grandes Ligas y de la pelota nuestra.
¡Mickey, duerme tranquilo!
Te vas, pero el pueblo no te olvidará.
Y te recordará con alegría, pues enseñaste amor y confraternidad.
¡Fortaleza a sus familiares!
¡Adiós querido hermano y amigo!
¡Que Dios te acoja. Nunca te olvidaré!.
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.

