Más de 200 mil niños y jóvenes están integrados a las diferentes ligas de béisbol amateur en todo el país.
Esas ligas son una inagotable fuente de soporte para que los niños y jóvenes puedan estudiar y observar un buen comportamiento.
Los padres, producto de los altos salarios que reciben los peloteros de Grandes Ligas, envían a sus hijos a las ligas con la esperanza de que puedan ser en el futuro peloteros profesionales de renombre.
Claro, siempre existen las excepciones, pues algunos padres los envían para que sus hijos cambien de actitud y observen una correcta conducta. A través de las ligas ellos pueden ejercer un mayor control.
Estudio
Estoy consciente de que no es fácil, pero las ligas pueden embarcarse junto a los padres en proyectos motivadores de corto y largo alcance para que los muchachos combinen el estudio con la práctica deportiva.
No hay dudas que los niños y jóvenes dan la vida para ir a los plays a entrenar y jugar.
Cuando se les quita ese jueguito son capaces de cumplir cualquier exigencia que venga de la familia.
Y ahí es que debemos aprovecharlos y demandar de ellos una mayor atención a los estudios.
Matemática e inglés
Los directivos de las ligas y los padres de acuerdo a mi óptica podrían crear un ambiente adecuado para que los jugadores asistan a centros de enseñanzas a estudiar matemática e inglés los sábados y domingos.
Eso se haría luego que los muchachos terminen de jugar para que puedan hacer las dos cosas.
Directiva
Aunque se podría ver que estoy lloviendo sobre mojado, eso no es así, los directivos y los padres tienen las condiciones para planificar y organizar esos programas de enseñanza y de práctica deportiva.
En otros países eso se está ejecutando exitosamente. ¿Y por qué aquí no podemos?
Hasta mañana, si dios quiere, dominicanos.

