Las federaciones son culpables líos Centro Olímpico
Varias federaciones realizaron 9 construcciones sin consultar a nadie y hoy no se puede ni caminar en el complejo deportivo
Las federaciones deportivas nacionales son también culpables de la situación de deterioro que se encuentra el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.
Ese complejo deportivo, que fue construido para la recreación y realizar algunos eventos de trascendencia, se ha arrabalizado con las múltiples construcciones que entidades deportivas han realizado sin ningún estudio de factibilidad.
Eso es increíble, penoso y que da ganas de llorar.
Los olímpicos tienen que guardar silencio, tras la ola de críticas de distintos sectores de la población, pues ellos son los principales culpables por no enfrentar el desastre y el abuso que se origina con las construcciones desmedidas que se se hacen en el Centro Olímpico.
Luisín acorralado
Luisín Mejía ha sido acorralado por el sector oficial, pues tiene sobre su espalda no haber salido al frente a las construcciones de esas edificaciones.
Mejía, de acuerdo al ministro de Deportes, Felipe Payano y al ingeniero Leonel Carrasco, subdirector de la Opret, sabía todo el cronograma de obras que realizaría el Gobierno.
El jefe del COD nunca dijo nada, hasta que aparecieron las cámaras del espacio El informe, que produce Alicia Ortega a través de Antena Latina (Canal 7).
Nunca pensó Mejía que Payano, uno de los mejores aliados del COD, le sacaría la alfombra debajo de los pies.
El pueblo, que vio el programa, hoy no le perdona a Luisín Mejía su actitud de complacencia cuando se inició la mutilación del Centro Olímpico y ahora salga como una fiera herida sin hacerse una autocrítica.
El otrora pulmón ecólogico está prácticamente como un vertedero donde diferentes sectores sin control se apoderan de un pedacito y, cada día, se reduce más el área de recreación del importante complejo deportivo que ha servido para difundir también la cultura, el arte y realizar actividades religiosas.
Esto ha provocado la estampida de los tradicionales usuarios de lo que era un pulmón, que en su época fue envidiado por muchos olímpicos del área.
Luisín debe levantar la cabeza y evitar que no se produzcan futuras mutilaciones del Centro Olímpico.
Cuando llegue mi hora de morir, moriré; pero sabré dar la vida como un hombre al que no le duele devolver el préstamo que le han hecho.
Epicteto
El dolor es para el alma un alimento fecundo.
Théodore de Banville
Hata mañana sidio quiere dominicano

