Faltan horas para que llegue el 2013.
Es un año que nos trae grandes retos a enfrentar en diferentes aspectos del deporte nacional
e internacional.
El 2013 es un año para luchar por la transparencia y el trabajo.
Tenemos que dar ejemplo de que podemos crecer y luchar en favor del deporte y nuestras comunidades
sin hacer lo mal hecho.
Esa es una responsabilidad que no podemos delegar.
Principios
Otra de las grandes responsabilidades que nos espera el próximo año
y que debemos asumir es colocar nuestros principios por encima
de cualquier interés personal.
La sociedad requiere hoy de que los jóvenes, hombres y mujeres, asuman posiciones honestas, serias, apegadas a la familia y que entiendan la importancia de observar una conducta ejemplar.
Trabajo
En el 2013 hay que trabajar 24 horas al día.
No se puede descansar ni un segundo en favor de nuestros barrios y de toda la nación.
Tenemos que cuidar
a nuestros niños y jóvenes, quienes hoy más que nunca necesitan las orientaciones para poder transitar por el mejor camino.
Los viejos no se pueden quedar solos. Necesitan la ayuda en la salud, en el esparcimiento y tener a su alrededor cosas positivas que les generen amor y confraternidad. Recuerden que son ellos los que nos han forjado y los que nos enseñaron a gatear y caminar.
El país está atento al trabajo de los que aman a su Patria.
Alerta
Tengo que servirle una entrega sobre el movimiento deportivo, pero será en otra ocasión.
Pero adelantaré que es deber del movimiento olímpico y deportivo nacional estar a tono con los requerimientos que pide el pueblo.
Soy de los optimistas que creo que todavía se puede y que los honestos están en mayoría en contra de los corruptos.
Por eso es indispensable en el 2013 levantar con firmeza los ideales del patricio Juan Pablo Duarte y más ahora que nos abocamos a celebrar el bicentenario de su nacimiento.
¡Viva Duarte!
Viva la Patria!.
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.
La diferencia que hay entre una convicción y un prejuicio, es que una convicción podemos explicarla sin alterarnos.»
«Ninguna situación es tan grave que
no sea susceptible de empeorar.».
Federico II de Prusia

