No hay dudas: Miguel Tejada es el Pelotero de la Patria.
El que le ve jugando se convence de que Miguel parece un niño de 15 años.
El hombre se ha convertido en una leyenda del béisbol.
Se le considera como uno de los dueños de la Serie del Caribe.
Sólo su presencia en el Clásico del Caribe consista y genera entusiasmo y la afición lo venera.
Tejada es amable, caballeroso, responsable, buen consejero y le gusta triunfar.
Tiene el mérito de que le encanta ayudar a los muchachos jóvenes.
Y eso es bueno. Dios lo tomará en cuenta.
2:43 de la madrugada
Faltando 15 o 20 minutos para concluir el partido esta madrugada, hablé con mi enllave Miguel Tejada.
Eran las 3:43 y estaba bateando en la novena entrada Hanley Ramírez.
Me puso al celular a Miguel Tejada mi compadre Manolito Jiménez, repotero gráfico de El Nacional y de inmediato me dijo: Oh, Leo, como están por allá.
Tejada se refería al país.
Le respondí que bien y más con el triunfo que nos aguardaba, pues el choque estaba 11 por 6.
Leo, hablamos ahora cuando termine el choque, ya que me toca batear.
En ese momento se pararía en el plato, Ricardo Nanita.
Estoy consciente de que fue un poco inoportuno, pues Miguel estaba en plena acción, pero se me despertó el instinto periodístico y mi hermandad con Miguel.
No vacilé y tomé la llamada.
Sabía también, para excusarme con Tejada y con ustedes, que era muy difícil comunicarse con la estrella de la Serie del Caribe, una vez concluido el partido al que asistió un grupo nutrido de comunicadores de televisión, radio y prensa escrita.
Agradezco desde aquí la gentileza de Miguel Tejada.
¡Adelante campeón!
Hasta mañana, si dios quiere, dominicanos.
La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida.
Juan Pablo Duarte

