El profesor Nelson Jorge Acevedo Travieso me envía una interesante comunicación sobre los V Juegos Escolares Deportivos Nacionales. Veamos:
Quiero aprovechar su prestigiosa columna para insistir en la necesidad de que no descansemos en apostar al éxito de los juegos escolares.
He sabido que hay personas que piensan lo contrario. Creen que los juegos no deben realizarse. Argumentan que el evento no aporta nada. Incluso, algunos hasta apuestan al fracaso de la justa estudiantil. No podrían estar más equivocados.
Un derecho
Los juegos escolares son un derecho bien ganado.
Recordemos que la Carta de la UNESCO establece que la Educación Física y el Deporte son un derecho fundamental para todos; lo cual está consignado también en nuestra propia constitución.
Una obligación
No olvidemos además que el Estado, la familia, la escuela y la sociedad tenemos una obligación jurídica y moral en ese sentido.
La constitución dominicana, por ejemplo, compromete al Estado a asumir el deporte y la recreación como política pública de educación y salud y a garantizar la educación física y el deporte escolar en todos los niveles del sistema educativo.
Hasta la Estrategia Nacional de Desarrollo, nos compromete a fortalecer la educación física y el deporte desde la educación básica y a fortalecer el sistema de organización de competencias deportivas a nivel escolar.
Pero más allá de la ley, nuestros jóvenes tienen derecho a jugar y nosotros, la obligación de facilitarles ese dulce derecho.
Una oportunidad
Los juegos son una oportunidad para formar los jóvenes en cuerpo, alma y pensamiento. Todo a la vez.
Una oportunidad de alejarlos de los vicios y de la violencia. Me resisto a creer que la juventud está perdida.
Una oportunidad para atraer la mirada de la sociedad a la escuela, a la educación física y al deporte escolar.
Son oportunos para la educación. Para el deporte. Para la salud. Para la seguridad ciudadana
Apostar al fracaso de los juegos es apostar al fracaso de la juventud y de la patria. Hagamos todo lo que hay que hacer para el éxito del evento. El futuro nos premiará.
La fuerza de carácter con frecuencia no es más que la debilidad de sentimientos.
Arthur Schnitzler
El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderle y hablarle.
Charles Pinot Duclos
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.

