Temen por sus vidas labriegos proyecto El Seibo



Parceleros de la provincia El Seibo denunciaron que temen por sus vidas, tras denunciar un desalojo ilegal del cual fueron víctima por parte de un cubano que alega ser propietario de los terrenos que les fueron asignados mediante decreto en el año 1975, hace 43 años.

Los campesinos, quienes residen en la comunidad La Culebra, en el distrito municipal Vicentillo, aseguran que reciben amenazas de parte de espalderos del cubano, Pedro Guillermo Barona.

Se quejaron porque, según afirman, una comisión de la Policía enviada desde Santo Domingo, supuestamente para protegerlos, fueron al lugar, les prometieron cuidarlos y luego se reunieron con el extranjero.

“La comisión la encabezaba un coronel, nos dijo que fueron a protegernos y terminaron reuniéndose con Barona. No nos dejaron ni sus números de teléfono”, dijeron los denunciantes.

Definieron al cubano como “un hombre poderoso”, y afirmaron que éste hasta encabeza operativos para apresar ciudadanos, acompañados de agentes de la Policía de la provincia.

Eduard Ramón Ramírez, de la parcela 136, aseguró que el extranjero cuenta con apoyo de dos funcionarios de la Presidencia y un legislador.

“Tiene tanto poder que cuando la comisión policial fue allá, se reunió con él en un negocio propiedad del senador de Hato Mayor, Rubén Darío Cruz”, dijo.

Agregó que los guardaespaldas del cubano cometen muchos abusos contra los parceleros del lugar, y presentaron al joven Jhonny Vásquez, de 17 años, quien resultó herido de perdigones por disparos hechos por hombres armados, al servicio de Barona”.

En reciente visita a El Nacional, los parceleros mostraron fotos de agentes de la uniformada patrullando en caballos del extranjero.

Dijeron que esos agentes están protegiendo los terrenos de los que fueron desalojados de forma irregular.
Recordaron que esos predios fueron declarados de utilidad pública en 1975 mediante decreto, por el extinto expresidente de la República, Joaquín Balaguer, hace 43 años.

La comisión que visitó a El Nacional estuvo integrada por el pastor evangélico, Silvio Molina, y agricultores de Vicentillo, una comunidad ubicada entre El Seibo y Hato Mayor.