TüNEZ, 07 Feb 2013 (AFP) – La policía desplegó el jueves un importante dispositivo de seguridad en el centro de Túnez tras el asesinato la víspera de un líder opositor y de manifestaciones contra el poder islamista, que el primer ministro intentó apaciguar anunciando la formación de un nuevo gobierno.
Cuatro partidos políticos llamaron a una huelga general para el viernes, día del funeral de Chokri Belaid, asesinado a balazos el miércoles en la capital tunecina. Sin embargo la poderosa central sindical UGTT –cuya capacidad de movilización es clave– no se ha pronunciado aún al respecto.
Aunque los partidos de oposición y los sindicatos no llamaron a manifestaciones para este jueves, los observadores destacan que las manifestaciones de la víspera habían sido numerosas y espontáneas, espoleadas por las acusaciones del entorno de Belaid contra el poder islamista de estar detrás del asesinato.
Esos disturbios dejaron un muerto entre los policías, y varios locales del partido islamista Ennahda –que dirige el gobierno tras las elecciones de octubre de 2011– incendiados o saqueados por manifestantes en varios lugares del país.
El jueves por la mañana el importante dispositivo policial estaba centrado en la avenida Habib Bourguiba, escenario de enfrentamientos la víspera, así como lugar emblemático de la revolución de enero de 2011 que derrocó al régimen de Zine El Abidine Ben Ali.
Autobuses, camionetas y furgones policiales fueron desplegados y la circulación prohibida en torno al ministerio del Interior.
La prensa tunecina temía el jueves que el asesinato de Chokri Belaid –hombre de izquierda, crítico con los islamistas– hundiera al país en un círculo de violencia, aunque esperaba que la formación de un nuevo gobierno ayude a desactivar las tensiones.
Este asesinato, que tiene claramente el carácter de asesinato político por encargo, no tiene precedentes en la historia moderna de Túnez, destacaba la prensa. Pero los medios consideran en general positiva la decisión del primer ministro islamista Hamadi Jebali de formar un nuevo gobierno de tecnócratas «hasta que se realicen elecciones, lo antes posible».
Jebali no ha dado sin embargo calendario alguno sobre la formación del nuevo gobierno.
Además, ni su partido, dividido entre un ala moderada representada por el primer ministro y otra radical, ni sus aliados laicos, entre ellos el Congreso para la República (CPR) del presidente Moncef Marzouki, han reaccionado de momento al anuncio de remodelar el ejecutivo.
Tambien se han levantado voces en la oposición para exigir la disolución de la Asamblea nacional constituyente (ANC) que desde hace 15 meses no consigue redactar una constitución en ausencia de consenso de las dos terceras partes de los diputados.
«El gobierno ya no es capaz de dirigir al país, ni desde luego la ANC. Deben dimitir en interés del pueblo, de Túnez y de su estabilidad», declaró a la radio Beji Caid Essebsi, que dirigió un gobierno postrevolucionario en 2011, y ahora encabeza el partido de oposición laico y centrista, Nidaa Tounès.
Los sindicatos de abogados, de magistrados y de la fiscalía, así como los profesores de la principal universidad tunecina, La Manouba, en las afueras de la capital, anunciaron que estarán en huelga ya desde el jueves.
Desde hace meses, este país del norte de África sufre violencias políticas y sociales, en un contexto de esperanzas frustradas tras la revolución de 2011.
En los últimos meses, partidos de oposición y sindicalistas acusaron a milicias proislamistas de ataques contra opositores
Algunas milicias próximas a Ennahda han sido acusadas de orquestar ataques contra la oposición, entre ellos el asesinato de un opositor mortalmente golpeado por manifestantes.
Un opositor, jefe del Partido republicano (centro) tunecino, Ahmed Nejib Chebbil ,declaró el jueves que figuraba «en una lista de personalidades a asesinar» y que beneficiaba de protección oficial, en una entrevista a la radio francesa RTL.
«Estoy amenazado. El ministerio del Interior me informó oficialmente hace cuatro meses que estaba en una lista de personalidades a asesinar. El presidente me concedió guardaespaldas desde hace tres o cuatro meses», dijo Chebbi, cuyo partido se opone a los islamistas en el poder.
