Elupina Tirado de Veniel
Hemos visto que gran parte de la información la podemos recoger de la expresion no verbal. La expresión corporal es con frecuencia más auténtica, ya que nos aporta información del inconsciente a pesar de que en nuestro mundo cultural valoramos más el lenguaje verbal. Sin embargo, ciertas manifestaciones no verbales tienen una interpretación subjetiva y, por lo tanto, nos pueden inducir a error.
Micromensajes
Los micromensajes gestuales son filtraciones de sentimientos verdaderos y constituyen por sí mismos mensajes conscientes. Sirven como válvula de escape que permite a las personas expresar muy brevemente sus impulsos o sentimientos socialmente inaceptables.
Las expresiones faciales que duran varios segundos suelen ser falsas, ya que las verdaderas duran alrededor de medio segundo y siempre siguen a unas y preceden a otras. La cara nunca está en absoluto reposo.
La mayoría de las personas sabemos fingir una expresión alegre, triste o enojada, pero no sabemos cómo hacerla surgir de pronto, cuánto tiempo mantenerla o cuándo debe desaparecer de nuestra cara sin que resulte incongruente.
La enseñanza
En el contexto de enseñanza y aprendizaje, los profesionales docentes están compelidos a ser proactivos y dar respuestas ante los cambios que se operan hoy, a nivel mundial, en el orden científico, tecnológico, económico, social, político y cultural.
El crecimiento permanente de demandas y exigencias de los y las estudiantes y demás sectores sociales, afectan fuertemente la vida de la escuela.
Producen la necesidad de la revisión permanente del tipo de educación que se ofrece y obligan al sistema educativo a buscar alternativas que solucionen estas nuevas demandas de la sociedad.
Los y las docentes enfrentan exigencias crecientes y contradictorias. Viven el cuestionamiento continuo de la profesión y las permanentes y necesarias reformas educativas.
Son responsables de integrar en la sociedad al estudiante como un ser comprometido, crítico, sensible, capaz de comunicarse adecuadamente y de competir positivamente en un mundo abierto y en constante movimiento.
De igual manera, deben lograr una permanente actualización en su quehacer diario, por tanto, requieren de programas permanentes de intervención que los doten de herramientas que sirvan de apoyo y sustento a su labor.
Tradicionalmente su rol era el de ser depositario del conocimiento, pero hoy se le exige, desde una cultura de participación, un nuevo rol de facilitador, que implica negociación, diálogo y consenso. Por lo tanto, los programas de formación han de considerar los diversos roles del docente.
Por otro lado, los y las profesionales de la educación, al igual que cualquier otro, han de cumplir con una serie de características personales: de madurez emocional, capacidad y dominio de su rol. Deben ser conscientes de que tienen la responsabilidad de ayudar a formar al nuevo ser humano que se demanda.
De ahí la importancia de que el y la docente reconozcan la necesidad de mantener una buena estabilidad emocional que sirva como soporte a su discurso docente y moral.
Es necesario que tengan la oportunidad de desarrollar adecuadamente su labor, se sientan a gusto haciéndolo y reciban el crédito que les corresponde por lo que hacen y los resultados que consiguen (Coronado, 2005).
Para conseguir un buen nivel de compromiso con su crecimiento, entendiendo que es indispensable para la realización de su labor docente, es necesario que puedan tomar consciencia de sus posibilidades como persona y como educadores; darse cuenta de la esencia autorrealizante de la personalidad, elevar la autoestima, clave de todo éxito personal; abrirse sin poner límites a las posibilidades de aprendizaje y crecimiento, ya que son continuos a lo largo de toda la vida (Valentín-Otero, 2003).
En términos generales, la efectividad de la comunicación es imprescindible para el logro de una buena interrelación entre los seres humanos.
Para docentes, es crucial disponer de herramientas efectivas y cumplir con el complejo rol de trasmisor de conocimientos y, al mismo tiempo, motivador, negociador y mediador en el proceso de interacción con sus estudiantes, a los fines de garantizar el éxito de sus funciones.
En el proceso enseñanza-aprendizaje las características de la comunicación docente-estudiante constituyen un determinante esencial para mejorar la calidad educativa.
Es oportuno precisar que los seres humanos tenemos dos maneras de comunicarnos: la comunicación verbal y la comunicación no verbal e inconsciente, conocida también como lenguaje no verbal. Para la primera, el docente se ha preparado cumpliendo un currículo de formación inicial que lo capacita y autoriza para ejercer su profesión y hacerlo bien a nivel académico.
Para la segunda, no ha recibido entrenamiento, a pesar de su importancia, pues a través de ella se transmiten los elementos inconscientes de la cultura emocional vivida, tanto en sus aspectos positivos como negativos.
