Llévenla despacio
El éxito de Martha Heredia en el Latin American Idol es un hecho para analizar hasta dónde el país necesita de acontecimientos como éste para escapar de tantas sorpresas que se suceden día a día en el orden socio-político y en las narices de todos, lo que no deja de provocar verguenza en todo aquel dominicano que ame su país.
Pero cuidado, la Marthamanía ha deshubicado a mucha gente que busca cobijarse bajo la sombra de este triunfo.
Todos quieren felicitar a Martha, ¡ah! pero públicamente, para ganarse un espacio en los periódicos, un comentario en radio y televisión y a final de cuentas eso y solo eso, es lo que les importa.
A Martha hay que llevarla al paso.
Lo ocurrido ayer a su llegada al Aeropuerto Internacional de Las Américas José Francisco Peña Gómez, de Santo Domingo, fue un exceso de seguridad que no tenía razón de ser.
Impedir el paso de la prensa al salón VIP luego de solicitar a los medios datos de los periodistas, fotógrafos y camárografos asignados, otro exceso.
Sin daños a terceros
Desde aquí le dimos seguimiento a la actuación de Martha en el reality show y nos alegramos de su triunfo, que es el triunfo de la dominicanidad, pero como amor no quita conocimiento es necesario hacer un llamado a Martha, a su familia, a Sony y a quienes desde ya manejan su carrera. Cuidado, tacto y sobre todo, cada cosa en su lugar.
Martha es un producto del pueblo. El apoyo que le ofreció esa gente humilde que luchó con ella desde sus hogares, haciendo una inversión económica a través de llamadas, no puede opacarse con las pretenciones de encerrarla en una casa de cristal.
Es muy cierto que hay que pulir ese diamante en bruto, pero no se pasen. No la alejen del pueblo que a final de cuentas es quien decide quién permanece y quién se echa al olvido.
Ella no se merece eso, por eso hacemos un llamado a los guruses que en lo adelante manejarán su carrera a que la ayuden a crecer y no se conviertan en retrancas de su crecimiento artístico.

