¿Qué Pasa?

Testigo

Testigo

“La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural”.

 Federico Fellini (1920-1993) Director de cine italiano.

La pregunta ronda mi cabeza todavía. ¿Cuáles son los requerimientos para pertenecer a un programa de televisión? me cuestionó esta mañana una compañera de trabajo en la redacción de El Nacional, poniendo como ejemplo la entrada de una joven a un espacio recientemente.

Lo primero es tener dominio de los temas a tratar en el programa en cuestión, dije. Debería ser comunicadora o por lo menos haber estudiado una carrera relacionada a la misma, para que conozca las herramientas a utilizar en sus comentarios, juicios o  ponderaciones.

Sobre todo, debería tener conciencia de que a través de la cajita en la que saldrá su rostro miles de televidentes recibirán sus planteamientos. Un gran compromiso.

La realidad

Pero la realidad de lo que ocurre en ciertos programas de la televisión dominicana, por supuesto que en nada tiene que ver el ejemplo puesto por mi compañera de trabajo, es que lo planteado más arriba es lo de menos.

Cualquiera asume un rol protagónico en una producción televisiva sin necesidad de cumplir con esos requisitos.

Aquí cualquiera paga un espacio y de repente asume el rol de condutor (a), presentador (a), animador (a), sin tener la menor idea de la responsabilidad que un canal le pone en las manos.

 De ahí el bombardeo desinformativo que recibe el televidente es de espanto, aunque el protagonista se considere el “león de la matica” en el tema tratado.

 “Búscate un patrocinador” es el pasaporte de entrada a cualquier espacio de televisión para algunas jóvenes que, de antemano, ya  tienen su pase asegurado si exhiben apetecibles curvas, buenas pompis y pechonalidad, aunque la  materia gris “brille” por su ausencia.

El Nacional

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