Por José Antonio Aybar F.
Llegó el 2009 y a medida pasan las horas y los días, todavía hay gente que no despierta del letargo de las festividades navideñas.
Es cierto que mañana termina esta vorágine mercantilista cuando los Reyes Magos pasen por el país dejando a unos satisfechos y a otros esperando un cambio de suerte.
Pero también los días por venir son esperanzadores y más que lanzarnos al rincón de los lamentos, retomar proyectos inconclusos es lo que manda la inteligencia y el raciocinio.
Con su carga de bondad ya pasó Santa Claus y nos dejó como regalo las inconsecuencias políticas con que tenemos que toparnos a diario, porque no somos dueños ni de nuestro propio destino como nación ¿independiente?. Pero, algún día ahorcarán blancos, y por supuesto que, cuando menciono el color, no me refiero a banderías políticas.
La horca no tiene color, pero se ha demostrado que en República Dominicana tiene cuellos favoritos.
Mañana, cuando Melchor, Gaspar y Baltasar dejen su carga, que esta vez debe ser más liviana que en años anteriores, ojalá no recibir como regalo otra genial incosecuencia política.
Aunque de espanto, ya estoy curado.

