Premio inmerecido
Los premios no se piden, no se exigen, no se golosean. Un premio es un reconocimiento a una labor trascedente que debe llegar cuando los demás lo consideran merecido.
No se entiende, a propósito de la próxima entrega de los premios Casandra, que en esta farándula criolla haya personajes que públicamente exigen ser reconocidos. Otros van más lejos, se dicen ganadores confundiendo a muchos de sus fanáticos, ante los cuales quedarán con la «cara larga» cuando pierdan ante otros nominados.
Por eso nos reímos, no de burla, sino de la ingenuidad y la desfachatez con que ciertos artistas andan por ahí diciendo ser los ganadores de tal o cual categoría.
¿Un premio pedido, buscado, exigido, tiene el mismo sabor al recibirlo que cuando llega de manera espontánea, producto de un trabajo más destacados que otros? No. Pero hay figuras guazonescas en esta farándula doméstica que no reparan en eso, sino en tener en sus manos una estatuilla, aunque en sus adentros saben muy bien que ese premio debió ir a manos de quien sí lo merecía.
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