El arte es una aventura
A la salida al mercado del álbum que contenía el tema Obsesión, de Aventura, eramos los responsables del trabajo de imagen, prensa y relaciones públicas de estos muchachos que en ese entonces eran vistos, por muchos que hoy los aplauden y vitorean, como una moda pasajera. Al ver, tanto aquí como en algunos escenarios internacionales, el éxito de Anthony, quien hoy prefiere ser llamado Romeo; de Lenny, Henry y Max, llega fresca a nuestra memoria la sentencia, fallida gracias a Dios, de un amigo que para entonces era promotor de una disquera local, cuando nos repetía, con mucha sorna: olvídese de eso, eso no pasa de un tema. Somos protagonistas del crecimiento de Aventura, tomando partido en situaciones conflictivas que se dieron producto de la juventud y la inexperiencia de los muchachos, como el sonado caso de la suspensión por seis meses y el pago de una suma millonaria cuando subieron al escenario a una menor durante un show presentado en el Monumento de Santiago. Desde hace unos años no trabajamos para la afamada agrupación, pero el respeto y la confianza con que nos manejamos ha hecho posible una relación de amistad con Romeo, Henry, Lenny y Max, de tal manera que sostenemos una comunicación permanente, específicamente con Romeo, quien en alguna que otra ocasión nos llama para conversar sobre sus planes y proyectos. Siempre, antes de cada conversación, se establece si es con el periodista o con el amigo.
Las cosas del negocio
Cuando el éxito Obsesión rompía esquemas, tanto en difusión como en ventas, en un país donde vender discos es una osadía, enviamos el álbum con una comunicación adjunta a algunas figuras de la música dominicana para conocer sus opiniones sobre qué podía pasar con el grupo en el futuro. Entre estas figuras estaba Juan Luis Guerra, quien vivía una euforía musical en el país y en el entranjero. De todos recibimos respuestas menos de Juan Luis. Pensamos entonces y hoy sigue siendo así, que en ese momento el líder de 4-40 estaba envuelto en una vorágine que obligaba a priorisar los pasos a dar. Al ver a Juan Luis, el pasado lunes, acompañar a Aventura en el Madison Square Garden, nos acordamos de ese detalle, que nos vuelve a recordar que así es el negocio de la música. Nada está escrito.

