Pero a esta altura suprema, no llega el canto del grillo, ni el de la envidia sin brillo, ni el de la lengua blasfema. (Joaquín Balaguer).
Nadin Crenshaw, en su magnífica obra El arte de vivir escribió lo siguiente: La persona que vive en el futuro, esperando a que llegue el momento de empezar una nueva vida, estará viendo cómo la vida se le escapa de las manos en el presente. La obligación solemne de cada persona es vivir en el presente, en el ahora.
Hay demasiada gente que vive a toda velocidad, poseídos por la ambición y el estrés. Luchamos por conseguir recompensas materiales, golpeando nuestra integridad. No obstante, toda esa prisa no puede impedirnos la profunda necesidad de sentirnos reconfortados. Nosotros poseemos la clave de ese bienestar y de la salud completa. Es la conciencia.
16 años
En marzo cumpliremos 16 años en el periodismo, desde que la primera mañana de ese mes nuestro entrañable amigo, ido a destiempo, Domingo Peguero, nos presentara con Reyes Guzmán, entonces editor de espectáculos del periódico Hoy, donde inicié esta reconfortante carrera. Guzmán nos adoptó desde el primer día y de él sólo recibimos buenos consejos. Nos orientó y nos puso sobre aviso de cómo lidiar en la arena movediza del espectáculo. Además de Reyes, recibimos y continuamos recibiendo los más importantes consejos de Zoila Puello y José Tejada Gómez.
De los tres sólo hemos recibido apoyo, consideración, respeto y muchas orientaciones.
Del doctor Julio Hazim, director del periódico La Nación y la Revista Cañabrava, donde ejercí como Editor de Espectáculos, siempre recibimos respaldo y confianza en nuestras funciones. Lo mismo tenemos que decir de Radhamés Gómez Pepín, director de El Nacional, donde ejercemos las mismas funciones actualmente, quien además nos ha dado la libertad de trabajar sin coartar nuestro libre derecho a la opinión. De Radhamés hemos recibido orientaciones para el mejor ejercicio del periodismo, libre, abierto y sin espacio para la extorsión. Así también hay muchos amigos en el medio que sería corto el espacio para mencionarlos. Tomo este momento para honrar a estos profesionales que durante todo este tiempo han formado parte de la materia prima con que hemos ido construyendo nuestra libertad de opinar, ya sea en favor o en contra de las acciones de los protagonistas de este medio tan complicado y veleidoso. Nuestra madre, que en paz descanse, decía que lo mejor que le pudo pasar a su hijo periodista fue dedicarse al área de espectáculo porque en la política ya lo hubieran matado. Nosotros le contestábamos siempre que no importa el área, porque tanto en la política como en el espectáculo el peor daño que se le puede hacer a un hombre no es el asesinato físico, sino el moral. Y eso no era posible si se ejercía un periodismo apegado a la ética y la verdad.
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