Modelos ¿a seguir?
A dos días de la celebración del Día Internacional de la Mujer, tres noticias sobre agresión verbal o física ocupan la atención en el ambiente del espectáculo local e internacional.
La agresión física del rapero Chris Brown contra la cantante Rihanna, dos ídolos de la juventud del mundo, toma otro color a partir del sometimiento ayer por parte de la corte de Los Angeles del cantante de 19 años.
Antier la esposa de Omega retornó a la luz pública con acusaciones de maltratos físicos por parte del merenguero, quien salió de inmediato a defenderse y acusa a Raysa Magadalena Moya de querer hacerle daño en medio del proceso de entrega de los premios Casandra, donde está nominado.
Ayer el programa El Gordo y La Flaca que se origina en Univisión, difundió una llamada hecha al servicio 911 de Miami por Chabelly Iglesias, la hija del cantante español Julio Iglesias, procurando ayuda al ser agredida verbalmente por su esposo.
Según reveló Chabelly su pareja se pasó de tragos y comenzó a agredirla verbalmente, así como al hijo procreado por ambos.
Hace unos meses los presentadores de televisión Carmen Dominicci y Fernando del Rincón, protagonizaron un pelea en Casa de Campo donde asistían a la boda de una amiga.
El caso, por el que la pareja se divorció, se ha ventilado en los medios de comunicación.
Antier Dominicci fue interrogada por la Procuraduría para Asuntos de la Mujer, luego de poner una demanda por violencia doméstica en contra de su ex esposo a finales de octubre del 2008.
La próxima semana la magistrada Rosanna Reyes interrogará a del Rincón, quien ya fue citado.
Semanas antes la también presentadora de televisión Mirka Dellanos acusó a su esposo de violencia doméstica y fue apresado.
Los medios difundieron la llamada que hizo la ex conductora de Al rojo vivo, al 911 en la que se escuchaba que la amenazaba de muerte.
Tiempo después Dellanos se reconcilió con su pareja.
Con este recuento no pretendemos hacer un análisis sociológico sobre las raíces de la violencia intrafamiliar, pero sí hacer un alto en el camino para preguntarnos ¿hasta donde acciones como éstas, en las que se ven involucradas figuras que se convierten en modelos y patrones, influyen en el comportamiento de la juventud que los sigue?
¿Cuál es el mensaje recibido? ¿Cuál es la lección aprendida?
Pero sobre todo qué hacemos como sociedad para que el mensaje enviado por estos prototipos de protagonistas de la farándula no penetren en la siquis de la juventud que los sigue.
Una tareíta nada fácil.
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