Cada año, el viernes antes a las votaciones para escoger a los ganadores de los premios Casandra que serán entregados el próximo martes en la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, acostumbramos a llamar a la conciencia de los cronistas de arte que ejercerán el derecho al voto,
Este año la suerte está echada, por lo que la recomendación estaría de más tomando en cuenta el derrotero tomado por las nominaciones. No hay mucho que aconsejar. Cualquier cosa puede pasar, y pasará. Suerte a los nominados. Nuestro interés hoy va más allá de lo superficial, la parafernalia cabildera y las urgencias de quienes superponen sus compromisos nominales a la realidad artística. Queremos referirnos al presidente de Acroarte, Feliz Vinicio Lora, quien para esta fecha se entrega más de lo normal para que al final de la jornada, el próximo martes, los premiados estén lo más cercano a la realidad del ambiente artístico y no a la realidad de los interes de algunos. Esa siempre ha sido su lucha previo a las horas del proceso de votación, y hoy, por la situación de salud de Feliz Vinicio, el mejor regalo que le puede hacer cada miembro de Acroarte es votar con conciencia para evitar sinsabores.
Críticas siempre habrá, el margen de error no se puede evitar. Este será el segundo Casandra y último de esta nueva gestión de Feliz Vinicio Lora, por lo que debemos regalarle una entrega donde los márgenes de errores sean mínimos y eso, indudabelemente, que sabemos cómo hacerlo.

